Pensar lo venezolano: una lectura crítico-reflexiva de un horizonte en ciernes. 1- El Estado del disimulo de José Ignacio Cabrujas. Por Miguel Angel Contreras Natera

Pensar el horizonte que históricamente la tradición ha construido pasa por interrogar a los autores que consolidaron los presupuestos ontológicos de lo pensado. La pregunta que se hace el escritor José Ignacio Cabrujas cuando lo consulta la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado es sintomática de nuestro interrogar. ¿Es el Estado un esquema de disimulos? ¿Un truco legal que justifica apetencias, arbitrariedades y dominios caudillistas? Para él, la búsqueda del Mito del Dorado configuró las prácticas político-culturales de las formas urbanas e institucionales al instalarse como expresiones cotidianas el mientras tanto, el por si acaso y el más o menos. Para Cabrujas, “la historia nos habla de un país rico habitado por depredadores incapaces de otra nostalgia que no fuese el recuerdo de España. Se dice que nuestros indígenas eran tribus errantes que marchaban de un lugar a otro en busca de alimentos. Pero tan errantes como los indígenas fueron los españoles (…) Se instaló así un concepto de ciudad campamento magistralmente descrito por Francisco Herrera Luque en una de sus novelas”. El progreso simbolizado por la industria del petróleo transformó el campamento en un gran hotel donde apenas en cuanto ciudadanía (oxímoron) nos limitamos a utilizar el lugar. El Estado en permanente fracaso no logra garantizar el confort de los huéspedes en tanto es incapaz de desarrollar una fórmula capaz de administrar el Gran Hotel.

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La postura de China sobre Venezuela más allá de las apariencias. Por Malfred Gerig

La interrogante central pasa a ser ¿qué postura acogerá China ante la guerra de posiciones que se libra en América Latina? Leyendo el sugerente editorial del Global Times el cual sostiene que “mantener la cooperación con China trasciende intereses partidarios en Venezuela”(9) , cualquier actor incauto puede entender que China se pondrá de lado a medida que el conflicto venezolano escale irreversiblemente e intentará poner en resguardo sus intereses económicos. Antes al contrario, en Beijing parecen tener suficientemente claro que un hipotético triunfo de la restauración conservadora guiada por Washington en la región implicaría orientar a las economías latinoamericanas como apéndice de los alicaídos y financiarizados circuitos de acumulación de capital estadounidense, creando caparazones de protección políticos en los que no podrá penetrar el dinero chino. Lo que inmediatamente se traduciría en un retroceso en su estrategia de echar abajo la Doctrina Monroe mediante la diplomacia del Yuan adelantada por la visita del premier Li Keqiang a la región en 2015(10) . La presencia de China en América Latina viene a llenar un vacío del cual EE.UU. no puede hacerse cargo, pero no sólo en el continente sino a nivel global. (Para seguir leyendo pulse el título)

Bicentenario de Matasiete: La batalla que no cesa. Por Juan Antonio Hernández

El pasado que nos interesa a los venezolanos no es el ordenado o clasificado por los museos, el congelado en el bronce de estatuas o placas conmemorativas, tampoco es el domesticado por los calendarios o aquel que, en definitiva, es administrado por las distintas tecnologías que, en nuestro tiempo, regulan la relación entre memoria y olvido. El pasado que nos interesa es aquel que está cargado de una suerte de memoria profética, de una potencia liberadora que, como un incendio secreto, permanece a través de los siglos hasta alcanzarnos en nuestro presente. El pasado que nos interesa es aquel que se encuentra habitado por las promesas de libertad e igualdad por las que combatieron y murieron nuestros antecesores sobre el suelo patrio. Se trata, en síntesis, de un pasado indómito, un pasado hecho de batallas que no cesan. (Para seguir leyendo pulse el título)

Tarde de perros. Por Miguel Ángel Contreras Natera

En Tarde de Perros (Dog day afternoon, 1975) la negociación pública es salvaguardar la vida de Sonny por su obvia simpatía. Su capacidad teatralizada de reunir en su persona los dramas individuales, colectivos y sociales de la multitud en correspondencia con la prensa amarillista lo autonomizan del acto fallido. Y la negociación de Sonny con la policía es salvar su vida. Inclusive, a costa de la vida de Salvatore. En este drama ético, Salvatore es el único inocente en tanto acompaña a Sonny a un acto que tiene como único beneficiario a su amigo delincuente. ¿Qué lleva a la policía a salvaguardar a uno y no a otro? ¿Por qué se planifica el homicidio de Salvatore en estricta complacencia con Sonny? El amarillismo mediático impide una solución negociada de ganar ganar en tanto la espectacularización liberal condena y conjura simultáneamente. Condena a la muerte a uno (Salvatore) en la medida que conjura la responsabilidad de otro (Sonny). Los medios son la expresión fenoménica de los actos o por el contrario vectores de intereses corporativos que plantean salidas a unos y no a otros. El juego de sombras que oscurece el fracaso del acto lo va rodeando de una pesada nube que privatiza la negociación en la medida en que la verdad queda encriptada como una mentira noble. (Para seguir leyendo pulse el título)

Tempestad de gloria: Antonio Diaz y el bicentenario de Papagayos. Por Juan Antonio Hernández

En su prólogo a “Venezuela heroica” José Martí se refiere a la historia de Venezuela como una “tempestad de gloria” y esta hermosa metáfora, plena de justicia, deja de ser imagen poética y deviene en una descripción precisa cuando la aplicamos a uno de los hechos de armas más decisivos de nuestra historia (y por tanto de la historia de Nuestra América) la batalla fluvial de Pagayos, librada por el Capitán de Navío margariteño Antonio Díaz, en el delta del Orinoco, hace hoy doscientos años. Después de Pagayos quedaría el Orinoco en manos de las fuerzas de Bolívar estableciéndose, de ese modo, toda una línea de comunicación y aprovisionamiento, de incalculable valor estratégico, para el ejército patriota con el Caribe (Para seguir leyendo pulse el título)

La política es un destino sin destinación. En torno a la conversación suscitada por “Fragmentos de un espejo de príncipes”. Por Malfred Gerig

Las siguientes notas surgen a propósito del “dialogo” que ha suscitado los aforismos de Juan Antonio Hernández Fragmentos para un espejo de príncipes, y el posterior comentario de Miguel Ángel Contreras Pensar desde el exilio en San Casciano. 9. Seguimos viviendo bajo la impronta de Maquiavelo en tanto que pensamos la política como conquista o mantenimiento del poder por aquella parte de la comunidad política en la que echamos los dados de nuestros intereses. Seguimos viviendo bajo la impronta de Maquiavelo por que la política es acto en el curso de un destino en el que no hay subterfugios que nos resguarden; todo puede pasar, en este camino de quinientos años hubo victorias y hubo derrotas, hubo avances y retrocesos, fuimos capaces de suscitar acontecimientos y de ser osificados ante el largo tiempo de la estructura opresiva. Pero también seguimos bajo la impronta de Marx cuando decimos que la política no vale la pena ni un segundo del pensamiento ni del acto sino obra por el cambio de la vida. 10. ¿Cuál es, entonces, la forma del príncipe contemporáneo que obra por la emancipación? (Para seguir leyendo pulse el título)

Pensar desde el exilio en San Casciano. A propósito de los “Fragmentos de un espejo de Príncipes”. Por Miguel Angel Contreras Natera

Estas notas deben entenderse como un diálogo entre ausentes mediada por un manuscrito apócrifo sobre la política desde la penetrante mirada de Jano. La primera interrogante que surge es sobre la forma por sentencias que adopta la escritura de este texto ¿Son claves esotéricas las que guían las sentencias? El autor nos señala varios caminos cargados de símbolos, metáforas, secretos que dibujan un escribir entre líneas. Y simultáneamente, en su franqueza habitual (parresia) destruye las cándidas construcciones –cual castillos de naipes- del liberalismo. En la opacidad de la corte, donde el juego de sombras acecha, se construyen nuevos arreglos enunciativos en las ruinas de una civilización derruida. Antes al contrario, la grandeza, el destino y la gloria necesitan insuflarse de las energías libidinales de la emancipación. La fortuna nos es esquiva. Aunque el coraje es necesario, urgente y apremiante en este inquietante momento de agobio, la solicitud de pensar contra las neutralizaciones nos fuerza a recuperar, a pensar y vivir el momento de la política. (Para leer completo pulse el titulo)

Las guerras de interpretación en la Venezuela contemporánea: Laboratorio colectivo y disputa epistémica-política. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El documento Mirar a Venezuela, más allá de la polarización suscrito por intelectuales de prestigio local, regional y global en uno de sus párrafos dice “el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado en manos de las actuales autoridades gubernamentales”. El punto central de la interrogación no es cuestionar su afirmación sobre la situación en Venezuela. Es por el contrario, mostrar la ausencia de reflexión crítica, solidaria y comprometida sobre el Estado realmente existente en Colombia, México y Honduras, entre otros Estados-nación donde se manifiestan con violencia histórica conflictos armados, falsos positivos, terror de Estado que ponen en cuestión las preocupaciones centrales de un documento centrado en una visión liberal y normativa de la democracia en la región. Pero, sobre todo, a riesgo de generalizar tienden a sobre interpretar la experiencia venezolana en la misma medida que sub-interpretan la globalidad de los conflictos en la región. Obviamente, es una toma de partido que se disculpa de sus exclusiones éticas y heurísticas en la medida que dice “como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global”. Esta realidad estructural, compleja y cambiante no precisa de circunstanciales tomas de partido sino del compromiso militante con la posibilidad de construir ese otro mundo posible. (Para seguir leyendo pulse el título)

La construcción democrática de la paz en Venezuela. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El conflicto político es intrínseco a las sociedades humanas en cuanto constatación fáctica de las pluralidades político-culturales que la atraviesan. Justamente, la construcción de un orden deseable, sólo es posible asumiendo la conflictividad constitutiva de la experiencia humana. Y en este tópico crucial, precisamos avanzar en la construcción social orientada por el reclamo ético de la comunidad que somos. La comunidad es lugar y resultado de la lucha por el reconocimiento. Individuo y comunidad no son entidades antagónicas sino momentos mutuamente constitutivos de las sociedades humanas. Porque la comunidad no es distinta de la comunicación de las singularidades, no es un ser común es un ser en común. (Para seguir leyendo pulse el título)

Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra. Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela (Para seguir leyendo pulse el título)

Discursos sobre una falsa elección: deuda, importaciones y metabolismo en la crisis económica venezolana. Por Malfred Gerig

El debate en torno a la economía venezolana durante el año 2016 se asemejó a una elección dual como la que se le plantea a Neo en Matrix. Llegado el momento el gobierno de Venezuela debió elegir entre pagar su deuda externa en detrimento de una reducción de las importaciones que harían colisionar el consumo interno, o no sacrificar el consumo interno cayendo en un impago de la deuda. ¿Existe acaso una tercera elección? De existir ¿qué tanto dependería de pensar las cosas desde otros fundamentos desplazándonos de la matriz metafísica en la que nos encontramos clausurados? 2016 fue el primer año de un futuro donde el tema de la deuda será central para la economía venezolana, al delimitar en gran medida su relacionamiento con el mercado mundial. Antes bien, la principal limitación se ejercerá sobre la cantidad de recursos que se pueden utilizar en un plan que se proponga dejar atrás la recesión económica, planteándose una política industrial y no sólo una política monetaria. El problema central que afronta la economía venezolana no es la restricción de sus ingresos ocasionada por la disminución de los precios del petróleo. La cuestión fundamental para la economía venezolana son sus relaciones metabólicas con el mercado mundial y sus concomitantes internas, es decir, el quid de la cuestión se encuentra en el origen de los recursos externos y en la incapacidad para adsorberlos internamente. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

Políticas de término erróneo o el fugaz triunfo de la conservación. Por Juan Manuel Zerpa

En política, ¿qué es un "error"? ¿Cómo se determina que una u otra decisión, de un líder o una dirección colectiva, es "errada"? La respuesta parece sencilla: es una cuestión de fines. Si un partido se propone hacer una revolución y sus acciones no contribuyen y hasta perjudican tal causa, entonces uno podría decir que esa organización está cometiendo "errores políticos"; incurriendo en lógicas que quizá mantienen por inercia el control aparente de ciertas instancias de poder, pero que en el mediano y largo plazo minan el propio camino trazado en planes, manifiestos y discursos. El elemento "opaco", sustraído a la crítica, en este razonamiento tan familiar para las tradiciones de izquierda, es el contenido mismo del programa revolucionario. Leer más…

“El Caracazo” como acontecimiento político: Notas sobre la fundación y el devenir de la Revolución Bolivariana. Por Malfred Gerig

1. Acto: a diferencia del 23 de Enero de 1958, y similar a la Rebelión Popular de 1814, «El Caracazo», 27 de Febrero de 1989, le exige a los sujetos una relación, esto es, una toma de postura ante el acontecimiento, en la medida que quiebra en dos la manera en que se relacionan los sujetos con la política; El Caracazo es inseparable del acto. El acontecimiento no es el acto mismo, es la apertura del espacio donde a futuro los sujetos deberán actuar, ya que dicho actuar es lo que hace al sujeto. La pasividad que había caracterizado a la política representativa «puntofijista» queda suspendida, comienza la etapa del acto, de la participación. 2. Subjetivación: el acto es el supuesto de la política democrática. Incapaces de delegar en una representación la subjetivación, es decir, las maneras en que se relacionan los sujetos con el acontecimiento, las partes de la comunidad política están exigidas a participar del común. De allí que El Caracazo parta en dos la vida política nacional instalando una lógica democrática, donde existe una absoluta apertura para discutir las formas de hacer, decir y sentir en común. En lo sucesivo la lógica política será democrática o no será. La política entendida como el aparecer de un sujeto social que instala el litigio, se debatirá con una política antidemocrática que busca expulsar a lo otro, cual cuerpo extraño que ha puesto en suspenso el normal desenvolvimiento de la sociedad. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

¿Qué hacer? Por Miguel Ángel Contreras Natera

¿Qué hacer? La respuesta a una interrogante tan acuciante pasa por presentar un conjunto de observaciones apremiantes de forma rigurosa para iluminar los tópicos fundamentales a los que nos confrontamos. La creciente demanda de pensamiento crítico susceptible de configurar las inquietudes difusas, plurales y conflictivas proporcionando instrumentos mínimos de inteligibilidad con capacidad de orientar las acciones sociales y políticas dentro de un renovado principio de esperanza es uno de los retos centrales del debate político-cultural. Es una lucha teórico política cuyos fundamentos socio-económicos se encuentran en transformación constante. A fin de cuentas, las condiciones socio-históricas y los medios socio-tecnológicos se transforman ininterrumpidamente como condición sine qua nom del capitalismo histórico, tal como lo presentaron Marx y Engels en El Manifiesto. Atender la guerra político-epistemológica pasa por enfrentar dos tópicos complementarios entre sí. Por un lado, el neodarwinismo económico de la socialdemocracia de mercado con su apelación a la libertad de la crítica como paso previo de la clausura transformativa. Y por el otro, la anatomía de la adulación que funciona como una eucaristía de conjura de la nomenclatura corporativa contra los potenciales disruptivos de cambio revolucionario. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

Conflictos y formas de lo político en Venezuela: lo comunal, la archi-política y lo corporativo. Por Malfred Gerig

La Revolución Bolivariana irrumpe en la política venezolana como la necesidad de construir una nueva manera de lógica sensible. La ruptura con la vieja política “adeca” se centraba en rescatar a lo político como conflicto, partiendo de la negatividad contenida en lo popular durante mucho tiempo, y que había estallado como acontecimiento el 27 de febrero de 1989. Una nueva manera de hacer, decir y sentir empezaban a cohesionarse. Era el retorno de lo reprimido en toda su potencia. Tanto el conflicto como la distinción amigo/enemigo estarían presentes como la forma de actuar y pensar la política por excelencia en adelante. Por lo cual la pregunta por el estado de lo político en la actualidad debe tener en cuenta a la emancipación expresada en una nueva forma de hacer, decir y sentir; como también al conflicto antagónico. Estos siguen siendo los puntos normativos hegemónicos que se intentan construir o derrotar. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

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