Entradas etiquetadas: Venezuela

Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra.
Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela
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Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra.
Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela
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Discursos sobre una falsa elección: deuda, importaciones y metabolismo en la crisis económica venezolana. Por Malfred Gerig

El debate en torno a la economía venezolana durante el año 2016 se asemejó a una elección dual como la que se le plantea a Neo en Matrix. Llegado el momento el gobierno de Venezuela debió elegir entre pagar su deuda externa en detrimento de una reducción de las importaciones que harían colisionar el consumo interno, o no sacrificar el consumo interno cayendo en un impago de la deuda. ¿Existe acaso una tercera elección? De existir ¿qué tanto dependería de pensar las cosas desde otros fundamentos desplazándonos de la matriz metafísica en la que nos encontramos clausurados?

2016 fue el primer año de un futuro donde el tema de la deuda será central para la economía venezolana, al delimitar en gran medida su relacionamiento con el mercado mundial. Antes bien, la principal limitación se ejercerá sobre la cantidad de recursos que se pueden utilizar en un plan que se proponga dejar atrás la recesión económica, planteándose una política industrial y no sólo una política monetaria.

El problema central que afronta la economía venezolana no es la restricción de sus ingresos ocasionada por la disminución de los precios del petróleo. La cuestión fundamental para la economía venezolana son sus relaciones metabólicas con el mercado mundial y sus concomitantes internas, es decir, el quid de la cuestión se encuentra en el origen de los recursos externos y en la incapacidad para adsorberlos internamente.
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Discursos sobre una falsa elección: deuda, importaciones y metabolismo en la crisis económica venezolana. Por Malfred Gerig

El debate en torno a la economía venezolana durante el año 2016 se asemejó a una elección dual como la que se le plantea a Neo en Matrix. Llegado el momento el gobierno de Venezuela debió elegir entre pagar su deuda externa en detrimento de una reducción de las importaciones que harían colisionar el consumo interno, o no sacrificar el consumo interno cayendo en un impago de la deuda. ¿Existe acaso una tercera elección? De existir ¿qué tanto dependería de pensar las cosas desde otros fundamentos desplazándonos de la matriz metafísica en la que nos encontramos clausurados?

2016 fue el primer año de un futuro donde el tema de la deuda será central para la economía venezolana, al delimitar en gran medida su relacionamiento con el mercado mundial. Antes bien, la principal limitación se ejercerá sobre la cantidad de recursos que se pueden utilizar en un plan que se proponga dejar atrás la recesión económica, planteándose una política industrial y no sólo una política monetaria.

El problema central que afronta la economía venezolana no es la restricción de sus ingresos ocasionada por la disminución de los precios del petróleo. La cuestión fundamental para la economía venezolana son sus relaciones metabólicas con el mercado mundial y sus concomitantes internas, es decir, el quid de la cuestión se encuentra en el origen de los recursos externos y en la incapacidad para adsorberlos internamente.
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Políticas de término erróneo o el fugaz triunfo de la conservación. Por Juan Manuel Zerpa

En política, ¿qué es un “error”? ¿Cómo se determina que una u otra decisión, de un líder o una dirección colectiva, es “errada”? La respuesta parece sencilla: es una cuestión de fines. Si un partido se propone hacer una revolución y sus acciones no contribuyen y hasta perjudican tal causa, entonces uno podría decir que esa organización está cometiendo “errores políticos”; incurriendo en lógicas que quizá mantienen por inercia el control aparente de ciertas instancias de poder, pero que en el mediano y largo plazo minan el propio camino trazado en planes, manifiestos y discursos. El elemento “opaco”, sustraído a la crítica, en este razonamiento tan familiar para las tradiciones de izquierda, es el contenido mismo del programa revolucionario.
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Políticas de término erróneo o el fugaz triunfo de la conservación. Por Juan Manuel Zerpa

En política, ¿qué es un “error”? ¿Cómo se determina que una u otra decisión, de un líder o una dirección colectiva, es “errada”? La respuesta parece sencilla: es una cuestión de fines. Si un partido se propone hacer una revolución y sus acciones no contribuyen y hasta perjudican tal causa, entonces uno podría decir que esa organización está cometiendo “errores políticos”; incurriendo en lógicas que quizá mantienen por inercia el control aparente de ciertas instancias de poder, pero que en el mediano y largo plazo minan el propio camino trazado en planes, manifiestos y discursos. El elemento “opaco”, sustraído a la crítica, en este razonamiento tan familiar para las tradiciones de izquierda, es el contenido mismo del programa revolucionario.
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“El Caracazo” como acontecimiento político: Notas sobre la fundación y el devenir de la Revolución Bolivariana. Por Malfred Gerig

1. Acto: a diferencia del 23 de Enero de 1958, y similar a la Rebelión Popular de 1814, «El Caracazo», 27 de Febrero de 1989, le exige a los sujetos una relación, esto es, una toma de postura ante el acontecimiento, en la medida que quiebra en dos la manera en que se relacionan los sujetos con la política; El Caracazo es inseparable del acto. El acontecimiento no es el acto mismo, es la apertura del espacio donde a futuro los sujetos deberán actuar, ya que dicho actuar es lo que hace al sujeto. La pasividad que había caracterizado a la política representativa «puntofijista» queda suspendida, comienza la etapa del acto, de la participación.
2. Subjetivación: el acto es el supuesto de la política democrática. Incapaces de delegar en una representación la subjetivación, es decir, las maneras en que se relacionan los sujetos con el acontecimiento, las partes de la comunidad política están exigidas a participar del común. De allí que El Caracazo parta en dos la vida política nacional instalando una lógica democrática, donde existe una absoluta apertura para discutir las formas de hacer, decir y sentir en común. En lo sucesivo la lógica política será democrática o no será. La política entendida como el aparecer de un sujeto social que instala el litigio, se debatirá con una política antidemocrática que busca expulsar a lo otro, cual cuerpo extraño que ha puesto en suspenso el normal desenvolvimiento de la sociedad.
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“El Caracazo” como acontecimiento político: Notas sobre la fundación y el devenir de la Revolución Bolivariana. Por Malfred Gerig

1. Acto: a diferencia del 23 de Enero de 1958, y similar a la Rebelión Popular de 1814, «El Caracazo», 27 de Febrero de 1989, le exige a los sujetos una relación, esto es, una toma de postura ante el acontecimiento, en la medida que quiebra en dos la manera en que se relacionan los sujetos con la política; El Caracazo es inseparable del acto. El acontecimiento no es el acto mismo, es la apertura del espacio donde a futuro los sujetos deberán actuar, ya que dicho actuar es lo que hace al sujeto. La pasividad que había caracterizado a la política representativa «puntofijista» queda suspendida, comienza la etapa del acto, de la participación.
2. Subjetivación: el acto es el supuesto de la política democrática. Incapaces de delegar en una representación la subjetivación, es decir, las maneras en que se relacionan los sujetos con el acontecimiento, las partes de la comunidad política están exigidas a participar del común. De allí que El Caracazo parta en dos la vida política nacional instalando una lógica democrática, donde existe una absoluta apertura para discutir las formas de hacer, decir y sentir en común. En lo sucesivo la lógica política será democrática o no será. La política entendida como el aparecer de un sujeto social que instala el litigio, se debatirá con una política antidemocrática que busca expulsar a lo otro, cual cuerpo extraño que ha puesto en suspenso el normal desenvolvimiento de la sociedad.
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¿Qué hacer? Por Miguel Ángel Contreras Natera

¿Qué hacer? La respuesta a una interrogante tan acuciante pasa por presentar un conjunto de observaciones apremiantes de forma rigurosa para iluminar los tópicos fundamentales a los que nos confrontamos. La creciente demanda de pensamiento crítico susceptible de configurar las inquietudes difusas, plurales y conflictivas proporcionando instrumentos mínimos de inteligibilidad con capacidad de orientar las acciones sociales y políticas dentro de un renovado principio de esperanza es uno de los retos centrales del debate político-cultural. Es una lucha teórico política cuyos fundamentos socio-económicos se encuentran en transformación constante. A fin de cuentas, las condiciones socio-históricas y los medios socio-tecnológicos se transforman ininterrumpidamente como condición sine qua nom del capitalismo histórico, tal como lo presentaron Marx y Engels en El Manifiesto. Atender la guerra político-epistemológica pasa por enfrentar dos tópicos complementarios entre sí. Por un lado, el neodarwinismo económico de la socialdemocracia de mercado con su apelación a la libertad de la crítica como paso previo de la clausura transformativa. Y por el otro, la anatomía de la adulación que funciona como una eucaristía de conjura de la nomenclatura corporativa contra los potenciales disruptivos de cambio revolucionario.
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¿Qué hacer? Por Miguel Ángel Contreras Natera

¿Qué hacer? La respuesta a una interrogante tan acuciante pasa por presentar un conjunto de observaciones apremiantes de forma rigurosa para iluminar los tópicos fundamentales a los que nos confrontamos. La creciente demanda de pensamiento crítico susceptible de configurar las inquietudes difusas, plurales y conflictivas proporcionando instrumentos mínimos de inteligibilidad con capacidad de orientar las acciones sociales y políticas dentro de un renovado principio de esperanza es uno de los retos centrales del debate político-cultural. Es una lucha teórico política cuyos fundamentos socio-económicos se encuentran en transformación constante. A fin de cuentas, las condiciones socio-históricas y los medios socio-tecnológicos se transforman ininterrumpidamente como condición sine qua nom del capitalismo histórico, tal como lo presentaron Marx y Engels en El Manifiesto. Atender la guerra político-epistemológica pasa por enfrentar dos tópicos complementarios entre sí. Por un lado, el neodarwinismo económico de la socialdemocracia de mercado con su apelación a la libertad de la crítica como paso previo de la clausura transformativa. Y por el otro, la anatomía de la adulación que funciona como una eucaristía de conjura de la nomenclatura corporativa contra los potenciales disruptivos de cambio revolucionario.
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Conflictos y formas de lo político en Venezuela: lo comunal, la archi-política y lo corporativo. Por Malfred Gerig

La Revolución Bolivariana irrumpe en la política venezolana como la necesidad de construir una nueva manera de lógica sensible. La ruptura con la vieja política “adeca” se centraba en rescatar a lo político como conflicto, partiendo de la negatividad contenida en lo popular durante mucho tiempo, y que había estallado como acontecimiento el 27 de febrero de 1989. Una nueva manera de hacer, decir y sentir empezaban a cohesionarse. Era el retorno de lo reprimido en toda su potencia. Tanto el conflicto como la distinción amigo/enemigo estarían presentes como la forma de actuar y pensar la política por excelencia en adelante.
Por lo cual la pregunta por el estado de lo político en la actualidad debe tener en cuenta a la emancipación expresada en una nueva forma de hacer, decir y sentir; como también al conflicto antagónico. Estos siguen siendo los puntos normativos hegemónicos que se intentan construir o derrotar.
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Conflictos y formas de lo político en Venezuela: lo comunal, la archi-política y lo corporativo. Por Malfred Gerig

La Revolución Bolivariana irrumpe en la política venezolana como la necesidad de construir una nueva manera de lógica sensible. La ruptura con la vieja política “adeca” se centraba en rescatar a lo político como conflicto, partiendo de la negatividad contenida en lo popular durante mucho tiempo, y que había estallado como acontecimiento el 27 de febrero de 1989. Una nueva manera de hacer, decir y sentir empezaban a cohesionarse. Era el retorno de lo reprimido en toda su potencia. Tanto el conflicto como la distinción amigo/enemigo estarían presentes como la forma de actuar y pensar la política por excelencia en adelante.
Por lo cual la pregunta por el estado de lo político en la actualidad debe tener en cuenta a la emancipación expresada en una nueva forma de hacer, decir y sentir; como también al conflicto antagónico. Estos siguen siendo los puntos normativos hegemónicos que se intentan construir o derrotar.
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