Pensar lo venezolano: una lectura crítico-reflexiva de un horizonte en ciernes. 1- El Estado del disimulo de José Ignacio Cabrujas. Por Miguel Angel Contreras Natera

Pensar el horizonte que históricamente la tradición ha construido pasa por interrogar a los autores que consolidaron los presupuestos ontológicos de lo pensado. La pregunta que se hace el escritor José Ignacio Cabrujas cuando lo consulta la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado es sintomática de nuestro interrogar. ¿Es el Estado un esquema de disimulos? ¿Un truco legal que justifica apetencias, arbitrariedades y dominios caudillistas? Para él, la búsqueda del Mito del Dorado configuró las prácticas político-culturales de las formas urbanas e institucionales al instalarse como expresiones cotidianas el mientras tanto, el por si acaso y el más o menos. Para Cabrujas, “la historia nos habla de un país rico habitado por depredadores incapaces de otra nostalgia que no fuese el recuerdo de España. Se dice que nuestros indígenas eran tribus errantes que marchaban de un lugar a otro en busca de alimentos. Pero tan errantes como los indígenas fueron los españoles (…) Se instaló así un concepto de ciudad campamento magistralmente descrito por Francisco Herrera Luque en una de sus novelas”. El progreso simbolizado por la industria del petróleo transformó el campamento en un gran hotel donde apenas en cuanto ciudadanía (oxímoron) nos limitamos a utilizar el lugar. El Estado en permanente fracaso no logra garantizar el confort de los huéspedes en tanto es incapaz de desarrollar una fórmula capaz de administrar el Gran Hotel.

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La Revolución contra El Capital. Por Antonio Gramsci

Cuando se cumple el centenario de la Revolución de Octubre y los 150 años de la primera publicación de El Capital, compartimos un texto del filósofo italiano, Antonio Gramsci, que entrecruza ya en 1917 el acontencimiento soviético y la obra de Karl Marx de una manera excepcional. "Los hechos han reventado los esquemas críticos según los cuales la historia de Rusia hubiera debido desarrollarse según los cánones del materialismo histórico", se atrevió a zanjar Gramsci en diciembre del año 17, pocas semanas después que los bolcheviques volcaran el malestar social por la costosa participación en la primera Gran Guerra (1914-1918) contra todo reformismo que contemplara sostener el régimen zarista. "Los revolucionarios crearán ellos mismos las condiciones necesarias para la realización completa y plena de su ideal", concluye Gramsci. El devenir de la revolución rusa vuelve controvertibles los presagios expuestos en la última parte del texto, pero las potencialidades observadas por él en el evento propiamente dicho, en la ruptura definitiva de octubre, demuestran una relación entre historia y política que nos permite pensar de otra forma nuestro propio tiempo. (Para seguir leyendo pulse el título)

Bicentenario de Matasiete: La batalla que no cesa. Por Juan Antonio Hernández

El pasado que nos interesa a los venezolanos no es el ordenado o clasificado por los museos, el congelado en el bronce de estatuas o placas conmemorativas, tampoco es el domesticado por los calendarios o aquel que, en definitiva, es administrado por las distintas tecnologías que, en nuestro tiempo, regulan la relación entre memoria y olvido. El pasado que nos interesa es aquel que está cargado de una suerte de memoria profética, de una potencia liberadora que, como un incendio secreto, permanece a través de los siglos hasta alcanzarnos en nuestro presente. El pasado que nos interesa es aquel que se encuentra habitado por las promesas de libertad e igualdad por las que combatieron y murieron nuestros antecesores sobre el suelo patrio. Se trata, en síntesis, de un pasado indómito, un pasado hecho de batallas que no cesan. (Para seguir leyendo pulse el título)

Seguridad, estrategias y colonización de los imaginarios sociales: El Pentágono, la NSA y Hollywood contra el mundo. Por Miguel Ángel Contreras Natera

La relación entre cine, televisión y política reúne tres señales distintivas de la materialidad de la cultura en cuanto vincula la producción estética, las innovaciones tecnológicas y la institución social. Y es está relación donde se sintetizan las verdades secretas en cuanto síntoma de lo que Jean Paul Sartre habría llamado la neurosis objetiva. El flujo total sin interrupción de contenidos que tiene como operadores anafóricos al cine, la televisión, el ordenador y el teléfono condena a la obsolescencia, la distancia crítica. En términos de Greg Lukács, la objetualización del mundo bloquea su propia teorización al convertirse en teoría por derecho propio. La estrategia mediática contra el aburrimiento como patología urbana de la modernidad supone enfrentar las situaciones de parálisis de las audiencias mediante la espectacularización de la vida en un flujo sin fin de anuncios, contenidos y situaciones. El tiempo se compartimenta en ciclos cortos donde la experiencia humana se reduce a las pequeñas historias de los video-clips, las propagandas y los tweets que condensan con toda su sobrecarga informativa la característica medular del capitalismo cognitivo. Este desafío crítico supone movilizar los instrumentos conceptuales para asimilar la ampliación imperialista de está triada cultural. (Para seguir leyendo pulse el título)

Tarde de perros. Por Miguel Ángel Contreras Natera

En Tarde de Perros (Dog day afternoon, 1975) la negociación pública es salvaguardar la vida de Sonny por su obvia simpatía. Su capacidad teatralizada de reunir en su persona los dramas individuales, colectivos y sociales de la multitud en correspondencia con la prensa amarillista lo autonomizan del acto fallido. Y la negociación de Sonny con la policía es salvar su vida. Inclusive, a costa de la vida de Salvatore. En este drama ético, Salvatore es el único inocente en tanto acompaña a Sonny a un acto que tiene como único beneficiario a su amigo delincuente. ¿Qué lleva a la policía a salvaguardar a uno y no a otro? ¿Por qué se planifica el homicidio de Salvatore en estricta complacencia con Sonny? El amarillismo mediático impide una solución negociada de ganar ganar en tanto la espectacularización liberal condena y conjura simultáneamente. Condena a la muerte a uno (Salvatore) en la medida que conjura la responsabilidad de otro (Sonny). Los medios son la expresión fenoménica de los actos o por el contrario vectores de intereses corporativos que plantean salidas a unos y no a otros. El juego de sombras que oscurece el fracaso del acto lo va rodeando de una pesada nube que privatiza la negociación en la medida en que la verdad queda encriptada como una mentira noble. (Para seguir leyendo pulse el título)

Tempestad de gloria: Antonio Diaz y el bicentenario de Papagayos. Por Juan Antonio Hernández

En su prólogo a “Venezuela heroica” José Martí se refiere a la historia de Venezuela como una “tempestad de gloria” y esta hermosa metáfora, plena de justicia, deja de ser imagen poética y deviene en una descripción precisa cuando la aplicamos a uno de los hechos de armas más decisivos de nuestra historia (y por tanto de la historia de Nuestra América) la batalla fluvial de Pagayos, librada por el Capitán de Navío margariteño Antonio Díaz, en el delta del Orinoco, hace hoy doscientos años. Después de Pagayos quedaría el Orinoco en manos de las fuerzas de Bolívar estableciéndose, de ese modo, toda una línea de comunicación y aprovisionamiento, de incalculable valor estratégico, para el ejército patriota con el Caribe (Para seguir leyendo pulse el título)

La política es un destino sin destinación. En torno a la conversación suscitada por “Fragmentos de un espejo de príncipes”. Por Malfred Gerig

Las siguientes notas surgen a propósito del “dialogo” que ha suscitado los aforismos de Juan Antonio Hernández Fragmentos para un espejo de príncipes, y el posterior comentario de Miguel Ángel Contreras Pensar desde el exilio en San Casciano. 9. Seguimos viviendo bajo la impronta de Maquiavelo en tanto que pensamos la política como conquista o mantenimiento del poder por aquella parte de la comunidad política en la que echamos los dados de nuestros intereses. Seguimos viviendo bajo la impronta de Maquiavelo por que la política es acto en el curso de un destino en el que no hay subterfugios que nos resguarden; todo puede pasar, en este camino de quinientos años hubo victorias y hubo derrotas, hubo avances y retrocesos, fuimos capaces de suscitar acontecimientos y de ser osificados ante el largo tiempo de la estructura opresiva. Pero también seguimos bajo la impronta de Marx cuando decimos que la política no vale la pena ni un segundo del pensamiento ni del acto sino obra por el cambio de la vida. 10. ¿Cuál es, entonces, la forma del príncipe contemporáneo que obra por la emancipación? (Para seguir leyendo pulse el título)

Pensar desde el exilio en San Casciano. A propósito de los “Fragmentos de un espejo de Príncipes”. Por Miguel Angel Contreras Natera

Estas notas deben entenderse como un diálogo entre ausentes mediada por un manuscrito apócrifo sobre la política desde la penetrante mirada de Jano. La primera interrogante que surge es sobre la forma por sentencias que adopta la escritura de este texto ¿Son claves esotéricas las que guían las sentencias? El autor nos señala varios caminos cargados de símbolos, metáforas, secretos que dibujan un escribir entre líneas. Y simultáneamente, en su franqueza habitual (parresia) destruye las cándidas construcciones –cual castillos de naipes- del liberalismo. En la opacidad de la corte, donde el juego de sombras acecha, se construyen nuevos arreglos enunciativos en las ruinas de una civilización derruida. Antes al contrario, la grandeza, el destino y la gloria necesitan insuflarse de las energías libidinales de la emancipación. La fortuna nos es esquiva. Aunque el coraje es necesario, urgente y apremiante en este inquietante momento de agobio, la solicitud de pensar contra las neutralizaciones nos fuerza a recuperar, a pensar y vivir el momento de la política. (Para leer completo pulse el titulo)

Fragmentos de un espejo de príncipes. Por Juan Antonio Hernández

Es muy probable que se haya roto para siempre todo vínculo entre Verdad, Belleza y Justicia. También es muy probable que nunca haya existido. Pero considera siempre la posibilidad de que la infinitud del tiempo permita, alguna vez, que lo roto o nunca enlazado pueda volver a unirse o finalmente fusionarse. No importa que esa fusión sea como la luz de un relámpago en medio de la más tremenda oscuridad. (Para seguir leyendo pulse el título)

Las guerras de interpretación en la Venezuela contemporánea: Laboratorio colectivo y disputa epistémica-política. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El documento Mirar a Venezuela, más allá de la polarización suscrito por intelectuales de prestigio local, regional y global en uno de sus párrafos dice “el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado en manos de las actuales autoridades gubernamentales”. El punto central de la interrogación no es cuestionar su afirmación sobre la situación en Venezuela. Es por el contrario, mostrar la ausencia de reflexión crítica, solidaria y comprometida sobre el Estado realmente existente en Colombia, México y Honduras, entre otros Estados-nación donde se manifiestan con violencia histórica conflictos armados, falsos positivos, terror de Estado que ponen en cuestión las preocupaciones centrales de un documento centrado en una visión liberal y normativa de la democracia en la región. Pero, sobre todo, a riesgo de generalizar tienden a sobre interpretar la experiencia venezolana en la misma medida que sub-interpretan la globalidad de los conflictos en la región. Obviamente, es una toma de partido que se disculpa de sus exclusiones éticas y heurísticas en la medida que dice “como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global”. Esta realidad estructural, compleja y cambiante no precisa de circunstanciales tomas de partido sino del compromiso militante con la posibilidad de construir ese otro mundo posible. (Para seguir leyendo pulse el título)

La construcción democrática de la paz en Venezuela. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El conflicto político es intrínseco a las sociedades humanas en cuanto constatación fáctica de las pluralidades político-culturales que la atraviesan. Justamente, la construcción de un orden deseable, sólo es posible asumiendo la conflictividad constitutiva de la experiencia humana. Y en este tópico crucial, precisamos avanzar en la construcción social orientada por el reclamo ético de la comunidad que somos. La comunidad es lugar y resultado de la lucha por el reconocimiento. Individuo y comunidad no son entidades antagónicas sino momentos mutuamente constitutivos de las sociedades humanas. Porque la comunidad no es distinta de la comunicación de las singularidades, no es un ser común es un ser en común. (Para seguir leyendo pulse el título)

Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra. Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela (Para seguir leyendo pulse el título)

Pensar desde el naufragio: Luisa Ortega Díaz. Por Leonardo Bracamonte

Los instantes impensados con frecuencia tienen una capacidad de proyección histórica que sorprenden a los que asisten o incluso participan de ese acontecimiento. Nuestra ruidosa historia tiene varios ejemplos de quienes optaron en un momento dado y en circunstancias específicas, por producir una diferencia que en lo adelante desencadenaría sucesos que van a cambiar las reglas de un juego convencional. Pero más importante, es preciso reflexionar sobre estos episodios de incumbencia colectiva porque en momentos en que aquellos marcos aludidos arriba están en disolución y su resultado es históricamente incierto, tales acontecimientos toman proporciones aún más insospechadas. En todo caso, sin una buena porción de azar en las idas y venidas de la historia el cambio social no sería posible. Por tanto, de las acciones humanas de consecuencias imprevistas también está hecho el mundo. El viernes 30 de marzo fue uno de esos momentos. Aunque las implicaciones a mediano plazo están por analizarse, es seguro que la intervención de Luisa Ortega Díaz (Fiscal General de la República), ha replanteado las condiciones a partir de las cuales se piensa políticamente el país. Todo tenía un sentido específico para el momento en que debía rendir cuentas a la sociedad sobre el desempeño del Ministerio Público durante 2016. Aunque se trata de un actor que va a llevar adelante una intervención cuyas consecuencias no están claras ni para ella ni para nadie, sí existe una voluntad determinante de producir una diferencia. Desde el lugar donde se dirigió al país hasta sus primeras y últimas palabras, tuvieron una orientación que se relacionaba con el acontecimiento ocurrido unas horas antes. (Para seguir leyendo pulse el título)

Políticas de término erróneo o el fugaz triunfo de la conservación. Por Juan Manuel Zerpa

En política, ¿qué es un "error"? ¿Cómo se determina que una u otra decisión, de un líder o una dirección colectiva, es "errada"? La respuesta parece sencilla: es una cuestión de fines. Si un partido se propone hacer una revolución y sus acciones no contribuyen y hasta perjudican tal causa, entonces uno podría decir que esa organización está cometiendo "errores políticos"; incurriendo en lógicas que quizá mantienen por inercia el control aparente de ciertas instancias de poder, pero que en el mediano y largo plazo minan el propio camino trazado en planes, manifiestos y discursos. El elemento "opaco", sustraído a la crítica, en este razonamiento tan familiar para las tradiciones de izquierda, es el contenido mismo del programa revolucionario. Leer más…

El retorno de la Fruit Company. Por Miguel Ángel Contreras Natera

La restauración conservadora que nos retrotrae a 1850 pretende enmascarar los intereses del capital en un parlamentarismo de fachada que fortalece las nuevas formas de intervención imperial. El famoso corolario Onley sobre la soberanía irrestricta y sin límites de los Estados Unidos es restituido en Brasil al subordinarse las elites económicas nacionales a los designios de Washington. La UNASUR, como espacio político y de defensa de la integración regional, permanece en silencio absoluto frente al Golpe de Estado parlamentario. Convirtiendo la sobreexposición (Venezuela) y el silencio (Brasil) en una estrategia de visibilidad selectiva. La discrecionalidad política-discursiva de las instituciones multilaterales forma parte del guión procedimental de intervención imperial. La prensa reproduce el estado de ánimo del capital al mismo tiempo que establece una cartografía de la intervención regional. Las piezas de una opereta se despliegan al unísono del presupuesto procedimental de intervención. Los parlamentos se convierten en los nuevos depositarios de la fe del capital. (Para seguir leyendo pulse el título)

La restauración conservadora. Por Miguel Angel Contreras Natera

En la actualidad, como consecuencia del entrecruzamiento de la explosión de la burbuja hipotecaria de 2008 y la readecuación geopolítica de los Estados Unidos en la región, el proceso de integración regional se encuentra atravesado por lógicas centrifugas de carácter neoliberal que socavan los avances sociales, políticos y económicos de los últimos años. La postura de Barack Obama de olvidar el pasado se inscribe dentro de una estrategia de Seguridad y Defensa de recuperar a América Latina como área de influencia natural (Doctrina Monroe) consecuencia de las profundas transformaciones de los últimos veinte años. Ciertamente, los efectos geoeconómicos y geopolíticos de este giro programático han permitido la cimentación de una estrategia de doble propósito. Por un lado, la irrupción de una agenda económica neoliberal con sus representaciones mercantilizadas de la realidad. Por el otro, la emergencia de arquitecturas políticas soportadas en una nueva variedad de intervención colonial con los denominados golpes blandos (Honduras, Paraguay y Brasil). Fundamentados en la idea mecánica de equilibrio de poderes se desarrollan formas inéditas del neoliberalismo disciplinario en la región. Pero, sobre todo, incluyen expresamente el recurso de la fuerza entre los plausibles resultados del colonialismo político. La crisis de la institucionalidad democrática en tanto equilibrio de poderes se evidencia en las tensiones entre los parlamentos y el ejecutivo. El peligro inmanente de esta nueva modalidad de golpe de Estado es la tentación de los parlamentos latinoamericanos en convertirse en ejecutores de políticas en contraposición a su rol legislativo. Este formalismo cimentado en la fraseología liberal disfraza el golpe de Estado del capital en la misma medida que evidencia la crisis del parlamento como institución garante del debate público. (Para seguir leyendo pulse el título)

“El Caracazo” como acontecimiento político: Notas sobre la fundación y el devenir de la Revolución Bolivariana. Por Malfred Gerig

1. Acto: a diferencia del 23 de Enero de 1958, y similar a la Rebelión Popular de 1814, «El Caracazo», 27 de Febrero de 1989, le exige a los sujetos una relación, esto es, una toma de postura ante el acontecimiento, en la medida que quiebra en dos la manera en que se relacionan los sujetos con la política; El Caracazo es inseparable del acto. El acontecimiento no es el acto mismo, es la apertura del espacio donde a futuro los sujetos deberán actuar, ya que dicho actuar es lo que hace al sujeto. La pasividad que había caracterizado a la política representativa «puntofijista» queda suspendida, comienza la etapa del acto, de la participación. 2. Subjetivación: el acto es el supuesto de la política democrática. Incapaces de delegar en una representación la subjetivación, es decir, las maneras en que se relacionan los sujetos con el acontecimiento, las partes de la comunidad política están exigidas a participar del común. De allí que El Caracazo parta en dos la vida política nacional instalando una lógica democrática, donde existe una absoluta apertura para discutir las formas de hacer, decir y sentir en común. En lo sucesivo la lógica política será democrática o no será. La política entendida como el aparecer de un sujeto social que instala el litigio, se debatirá con una política antidemocrática que busca expulsar a lo otro, cual cuerpo extraño que ha puesto en suspenso el normal desenvolvimiento de la sociedad. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

¿Qué hacer? Por Miguel Ángel Contreras Natera

¿Qué hacer? La respuesta a una interrogante tan acuciante pasa por presentar un conjunto de observaciones apremiantes de forma rigurosa para iluminar los tópicos fundamentales a los que nos confrontamos. La creciente demanda de pensamiento crítico susceptible de configurar las inquietudes difusas, plurales y conflictivas proporcionando instrumentos mínimos de inteligibilidad con capacidad de orientar las acciones sociales y políticas dentro de un renovado principio de esperanza es uno de los retos centrales del debate político-cultural. Es una lucha teórico política cuyos fundamentos socio-económicos se encuentran en transformación constante. A fin de cuentas, las condiciones socio-históricas y los medios socio-tecnológicos se transforman ininterrumpidamente como condición sine qua nom del capitalismo histórico, tal como lo presentaron Marx y Engels en El Manifiesto. Atender la guerra político-epistemológica pasa por enfrentar dos tópicos complementarios entre sí. Por un lado, el neodarwinismo económico de la socialdemocracia de mercado con su apelación a la libertad de la crítica como paso previo de la clausura transformativa. Y por el otro, la anatomía de la adulación que funciona como una eucaristía de conjura de la nomenclatura corporativa contra los potenciales disruptivos de cambio revolucionario. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

Conflictos y formas de lo político en Venezuela: lo comunal, la archi-política y lo corporativo. Por Malfred Gerig

La Revolución Bolivariana irrumpe en la política venezolana como la necesidad de construir una nueva manera de lógica sensible. La ruptura con la vieja política “adeca” se centraba en rescatar a lo político como conflicto, partiendo de la negatividad contenida en lo popular durante mucho tiempo, y que había estallado como acontecimiento el 27 de febrero de 1989. Una nueva manera de hacer, decir y sentir empezaban a cohesionarse. Era el retorno de lo reprimido en toda su potencia. Tanto el conflicto como la distinción amigo/enemigo estarían presentes como la forma de actuar y pensar la política por excelencia en adelante. Por lo cual la pregunta por el estado de lo político en la actualidad debe tener en cuenta a la emancipación expresada en una nueva forma de hacer, decir y sentir; como también al conflicto antagónico. Estos siguen siendo los puntos normativos hegemónicos que se intentan construir o derrotar. (Para seguir leyendo pulse el titulo)

Del baile emancipatorio al sarao de mantuanos: Política y seguridad en Venezuela. Por Malfred Gerig

Los debates sobre seguridad e inseguridad han impregnado todos los ámbitos de la sociedad venezolana, pasando por la cotidianidad, hasta tener un especial impacto en la política institucionalizada. Mucho se ha dicho y desdicho sobre el tema. Al ser un tópico que involucra en la mayoría de los casos la cuestión sobre la vida y sobre la justicia tiene bastante para decir en cuanto al estado de lo político en nuestra sociedad. La sociedad venezolana ha sufrido tras la muerte de Hugo Chávez, o antes inclusive, una profunda espectacularización de la política. La sociedad del espectáculo se ha convertido en la forma "normal" de construir hegemonía visual, estética. El mundo del crimen y la inseguridad se ha intrincado con esta sociedad del espectáculo, creando una suerte de espectacularización de la muerte. Hecho que conlleva a la constitución de subjetividades opacas, reaccionarias, envueltas sobre sí mismas. El miedo modela las subjetividades de forma tal que solo pueden obedecer a las coordenadas simbólicas que el capital les ha establecido. Así, la clase media incuba un profundo odio al goce de las clases populares. Ya que su mundo subjetivo constituido por el goce material, las tecnologías del yo, el consumo tecnológico, ha sido invadido por un otro. Los subalternos tienen ahora acceso a estas formas de goce material... (Para seguir leyendo pulse el titulo)

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