Fragmentos de un espejo de príncipes. Por Juan Antonio Hernández

Es muy probable que se haya roto para siempre todo vínculo entre Verdad, Belleza y Justicia. También es muy probable que nunca haya existido. Pero considera siempre la posibilidad de que la infinitud del tiempo permita, alguna vez, que lo roto o nunca enlazado pueda volver a unirse o finalmente fusionarse. No importa que esa fusión sea como la luz de un relámpago en medio de la más tremenda oscuridad.
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Fragmentos de un espejo de príncipes. Por Juan Antonio Hernández

Es muy probable que se haya roto para siempre todo vínculo entre Verdad, Belleza y Justicia. También es muy probable que nunca haya existido. Pero considera siempre la posibilidad de que la infinitud del tiempo permita, alguna vez, que lo roto o nunca enlazado pueda volver a unirse o finalmente fusionarse. No importa que esa fusión sea como la luz de un relámpago en medio de la más tremenda oscuridad.
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Las guerras de interpretación en la Venezuela contemporánea: Laboratorio colectivo y disputa epistémica-política. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El documento Mirar a Venezuela, más allá de la polarización suscrito por intelectuales de prestigio local, regional y global en uno de sus párrafos dice “el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado en manos de las actuales autoridades gubernamentales”. El punto central de la interrogación no es cuestionar su afirmación sobre la situación en Venezuela. Es por el contrario, mostrar la ausencia de reflexión crítica, solidaria y comprometida sobre el Estado realmente existente en Colombia, México y Honduras, entre otros Estados-nación donde se manifiestan con violencia histórica conflictos armados, falsos positivos, terror de Estado que ponen en cuestión las preocupaciones centrales de un documento centrado en una visión liberal y normativa de la democracia en la región. Pero, sobre todo, a riesgo de generalizar tienden a sobre interpretar la experiencia venezolana en la misma medida que sub-interpretan la globalidad de los conflictos en la región. Obviamente, es una toma de partido que se disculpa de sus exclusiones éticas y heurísticas en la medida que dice “como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global”. Esta realidad estructural, compleja y cambiante no precisa de circunstanciales tomas de partido sino del compromiso militante con la posibilidad de construir ese otro mundo posible.
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Las guerras de interpretación en la Venezuela contemporánea: Laboratorio colectivo y disputa epistémica-política. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El documento Mirar a Venezuela, más allá de la polarización suscrito por intelectuales de prestigio local, regional y global en uno de sus párrafos dice “el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado en manos de las actuales autoridades gubernamentales”. El punto central de la interrogación no es cuestionar su afirmación sobre la situación en Venezuela. Es por el contrario, mostrar la ausencia de reflexión crítica, solidaria y comprometida sobre el Estado realmente existente en Colombia, México y Honduras, entre otros Estados-nación donde se manifiestan con violencia histórica conflictos armados, falsos positivos, terror de Estado que ponen en cuestión las preocupaciones centrales de un documento centrado en una visión liberal y normativa de la democracia en la región. Pero, sobre todo, a riesgo de generalizar tienden a sobre interpretar la experiencia venezolana en la misma medida que sub-interpretan la globalidad de los conflictos en la región. Obviamente, es una toma de partido que se disculpa de sus exclusiones éticas y heurísticas en la medida que dice “como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global”. Esta realidad estructural, compleja y cambiante no precisa de circunstanciales tomas de partido sino del compromiso militante con la posibilidad de construir ese otro mundo posible.
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La construcción democrática de la paz en Venezuela. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El conflicto político es intrínseco a las sociedades humanas en cuanto constatación fáctica de las pluralidades político-culturales que la atraviesan. Justamente, la construcción de un orden deseable, sólo es posible asumiendo la conflictividad constitutiva de la experiencia humana. Y en este tópico crucial, precisamos avanzar en la construcción social orientada por el reclamo ético de la comunidad que somos. La comunidad es lugar y resultado de la lucha por el reconocimiento. Individuo y comunidad no son entidades antagónicas sino momentos mutuamente constitutivos de las sociedades humanas. Porque la comunidad no es distinta de la comunicación de las singularidades, no es un ser común es un ser en común.
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La construcción democrática de la paz en Venezuela. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El conflicto político es intrínseco a las sociedades humanas en cuanto constatación fáctica de las pluralidades político-culturales que la atraviesan. Justamente, la construcción de un orden deseable, sólo es posible asumiendo la conflictividad constitutiva de la experiencia humana. Y en este tópico crucial, precisamos avanzar en la construcción social orientada por el reclamo ético de la comunidad que somos. La comunidad es lugar y resultado de la lucha por el reconocimiento. Individuo y comunidad no son entidades antagónicas sino momentos mutuamente constitutivos de las sociedades humanas. Porque la comunidad no es distinta de la comunicación de las singularidades, no es un ser común es un ser en común.
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Malfred Gerig: “China lidera una nueva globalización”. Entrevista por Juan Manuel Zerpa

A propósito del I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, convocado por la República Popular, el sociólogo Malfred Gerig asegura que estamos ante un actor global inédito en los últimos 60 años.
Entre el domingo 14 y el lunes 15 de mayo los medios de comunicación centraron su atención en Beijing, China, donde se reunieron 29 Jefes de Estado y de Gobierno, así como más de 100 altos representantes internacionales. Ninguna iniciativa de país alguno en las últimas décadas acogió el apoyo de tantas naciones.

Para el sociólogo venezolano e investigador de la Escuela Venezolana de Planificación, Malfred Gerig, el I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional demostró que China es un “actor global que quizá no existía desde Estados Unidos finalizando la segunda guerra mundial, que está convocando a muchos países con un plan de desarrollo regional” y que plantea transformar su propio modelo de crecimiento económico. En la ruta se encuentra 75% de las reservas de energía conocidas, 70 % de la población mundial y se genera un 55 por ciento del PIB mundial.
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Malfred Gerig: “China lidera una nueva globalización”. Entrevista por Juan Manuel Zerpa

A propósito del I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, convocado por la República Popular, el sociólogo Malfred Gerig asegura que estamos ante un actor global inédito en los últimos 60 años.
Entre el domingo 14 y el lunes 15 de mayo los medios de comunicación centraron su atención en Beijing, China, donde se reunieron 29 Jefes de Estado y de Gobierno, así como más de 100 altos representantes internacionales. Ninguna iniciativa de país alguno en las últimas décadas acogió el apoyo de tantas naciones.

Para el sociólogo venezolano e investigador de la Escuela Venezolana de Planificación, Malfred Gerig, el I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional demostró que China es un “actor global que quizá no existía desde Estados Unidos finalizando la segunda guerra mundial, que está convocando a muchos países con un plan de desarrollo regional” y que plantea transformar su propio modelo de crecimiento económico. En la ruta se encuentra 75% de las reservas de energía conocidas, 70 % de la población mundial y se genera un 55 por ciento del PIB mundial.
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Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra.
Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela
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Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra.
Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela
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Pensar desde el naufragio: Luisa Ortega Díaz. Por Leonardo Bracamonte

Los instantes impensados con frecuencia tienen una capacidad de proyección histórica que sorprenden a los que asisten o incluso participan de ese acontecimiento. Nuestra ruidosa historia tiene varios ejemplos de quienes optaron en un momento dado y en circunstancias específicas, por producir una diferencia que en lo adelante desencadenaría sucesos que van a cambiar las reglas de un juego convencional. Pero más importante, es preciso reflexionar sobre estos episodios de incumbencia colectiva porque en momentos en que aquellos marcos aludidos arriba están en disolución y su resultado es históricamente incierto, tales acontecimientos toman proporciones aún más insospechadas. En todo caso, sin una buena porción de azar en las idas y venidas de la historia el cambio social no sería posible. Por tanto, de las acciones humanas de consecuencias imprevistas también está hecho el mundo.
El viernes 30 de marzo fue uno de esos momentos. Aunque las implicaciones a mediano plazo están por analizarse, es seguro que la intervención de Luisa Ortega Díaz (Fiscal General de la República), ha replanteado las condiciones a partir de las cuales se piensa políticamente el país. Todo tenía un sentido específico para el momento en que debía rendir cuentas a la sociedad sobre el desempeño del Ministerio Público durante 2016. Aunque se trata de un actor que va a llevar adelante una intervención cuyas consecuencias no están claras ni para ella ni para nadie, sí existe una voluntad determinante de producir una diferencia. Desde el lugar donde se dirigió al país hasta sus primeras y últimas palabras, tuvieron una orientación que se relacionaba con el acontecimiento ocurrido unas horas antes.
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Pensar desde el naufragio: Luisa Ortega Díaz. Por Leonardo Bracamonte

Los instantes impensados con frecuencia tienen una capacidad de proyección histórica que sorprenden a los que asisten o incluso participan de ese acontecimiento. Nuestra ruidosa historia tiene varios ejemplos de quienes optaron en un momento dado y en circunstancias específicas, por producir una diferencia que en lo adelante desencadenaría sucesos que van a cambiar las reglas de un juego convencional. Pero más importante, es preciso reflexionar sobre estos episodios de incumbencia colectiva porque en momentos en que aquellos marcos aludidos arriba están en disolución y su resultado es históricamente incierto, tales acontecimientos toman proporciones aún más insospechadas. En todo caso, sin una buena porción de azar en las idas y venidas de la historia el cambio social no sería posible. Por tanto, de las acciones humanas de consecuencias imprevistas también está hecho el mundo.
El viernes 30 de marzo fue uno de esos momentos. Aunque las implicaciones a mediano plazo están por analizarse, es seguro que la intervención de Luisa Ortega Díaz (Fiscal General de la República), ha replanteado las condiciones a partir de las cuales se piensa políticamente el país. Todo tenía un sentido específico para el momento en que debía rendir cuentas a la sociedad sobre el desempeño del Ministerio Público durante 2016. Aunque se trata de un actor que va a llevar adelante una intervención cuyas consecuencias no están claras ni para ella ni para nadie, sí existe una voluntad determinante de producir una diferencia. Desde el lugar donde se dirigió al país hasta sus primeras y últimas palabras, tuvieron una orientación que se relacionaba con el acontecimiento ocurrido unas horas antes.
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Discursos sobre una falsa elección: deuda, importaciones y metabolismo en la crisis económica venezolana. Por Malfred Gerig

El debate en torno a la economía venezolana durante el año 2016 se asemejó a una elección dual como la que se le plantea a Neo en Matrix. Llegado el momento el gobierno de Venezuela debió elegir entre pagar su deuda externa en detrimento de una reducción de las importaciones que harían colisionar el consumo interno, o no sacrificar el consumo interno cayendo en un impago de la deuda. ¿Existe acaso una tercera elección? De existir ¿qué tanto dependería de pensar las cosas desde otros fundamentos desplazándonos de la matriz metafísica en la que nos encontramos clausurados?

2016 fue el primer año de un futuro donde el tema de la deuda será central para la economía venezolana, al delimitar en gran medida su relacionamiento con el mercado mundial. Antes bien, la principal limitación se ejercerá sobre la cantidad de recursos que se pueden utilizar en un plan que se proponga dejar atrás la recesión económica, planteándose una política industrial y no sólo una política monetaria.

El problema central que afronta la economía venezolana no es la restricción de sus ingresos ocasionada por la disminución de los precios del petróleo. La cuestión fundamental para la economía venezolana son sus relaciones metabólicas con el mercado mundial y sus concomitantes internas, es decir, el quid de la cuestión se encuentra en el origen de los recursos externos y en la incapacidad para adsorberlos internamente.
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Discursos sobre una falsa elección: deuda, importaciones y metabolismo en la crisis económica venezolana. Por Malfred Gerig

El debate en torno a la economía venezolana durante el año 2016 se asemejó a una elección dual como la que se le plantea a Neo en Matrix. Llegado el momento el gobierno de Venezuela debió elegir entre pagar su deuda externa en detrimento de una reducción de las importaciones que harían colisionar el consumo interno, o no sacrificar el consumo interno cayendo en un impago de la deuda. ¿Existe acaso una tercera elección? De existir ¿qué tanto dependería de pensar las cosas desde otros fundamentos desplazándonos de la matriz metafísica en la que nos encontramos clausurados?

2016 fue el primer año de un futuro donde el tema de la deuda será central para la economía venezolana, al delimitar en gran medida su relacionamiento con el mercado mundial. Antes bien, la principal limitación se ejercerá sobre la cantidad de recursos que se pueden utilizar en un plan que se proponga dejar atrás la recesión económica, planteándose una política industrial y no sólo una política monetaria.

El problema central que afronta la economía venezolana no es la restricción de sus ingresos ocasionada por la disminución de los precios del petróleo. La cuestión fundamental para la economía venezolana son sus relaciones metabólicas con el mercado mundial y sus concomitantes internas, es decir, el quid de la cuestión se encuentra en el origen de los recursos externos y en la incapacidad para adsorberlos internamente.
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