El retorno de la Fruit Company. Por Miguel Ángel Contreras Natera

La restauración conservadora que nos retrotrae a 1850 pretende enmascarar los intereses del capital en un parlamentarismo de fachada que fortalece las nuevas formas de intervención imperial. El famoso corolario Onley sobre la soberanía irrestricta y sin límites de los Estados Unidos es restituido en Brasil al subordinarse las elites económicas nacionales a los designios de Washington. La UNASUR, como espacio político y de defensa de la integración regional, permanece en silencio absoluto frente al Golpe de Estado parlamentario. Convirtiendo la sobreexposición (Venezuela) y el silencio (Brasil) en una estrategia de visibilidad selectiva. La discrecionalidad política-discursiva de las instituciones multilaterales forma parte del guión procedimental de intervención imperial. La prensa reproduce el estado de ánimo del capital al mismo tiempo que establece una cartografía de la intervención regional. Las piezas de una opereta se despliegan al unísono del presupuesto procedimental de intervención. Los parlamentos se convierten en los nuevos depositarios de la fe del capital.
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El retorno de la Fruit Company. Por Miguel Ángel Contreras Natera

La restauración conservadora que nos retrotrae a 1850 pretende enmascarar los intereses del capital en un parlamentarismo de fachada que fortalece las nuevas formas de intervención imperial. El famoso corolario Onley sobre la soberanía irrestricta y sin límites de los Estados Unidos es restituido en Brasil al subordinarse las elites económicas nacionales a los designios de Washington. La UNASUR, como espacio político y de defensa de la integración regional, permanece en silencio absoluto frente al Golpe de Estado parlamentario. Convirtiendo la sobreexposición (Venezuela) y el silencio (Brasil) en una estrategia de visibilidad selectiva. La discrecionalidad política-discursiva de las instituciones multilaterales forma parte del guión procedimental de intervención imperial. La prensa reproduce el estado de ánimo del capital al mismo tiempo que establece una cartografía de la intervención regional. Las piezas de una opereta se despliegan al unísono del presupuesto procedimental de intervención. Los parlamentos se convierten en los nuevos depositarios de la fe del capital.
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La restauración conservadora. Por Miguel Angel Contreras Natera

En la actualidad, como consecuencia del entrecruzamiento de la explosión de la burbuja hipotecaria de 2008 y la readecuación geopolítica de los Estados Unidos en la región, el proceso de integración regional se encuentra atravesado por lógicas centrifugas de carácter neoliberal que socavan los avances sociales, políticos y económicos de los últimos años. La postura de Barack Obama de olvidar el pasado se inscribe dentro de una estrategia de Seguridad y Defensa de recuperar a América Latina como área de influencia natural (Doctrina Monroe) consecuencia de las profundas transformaciones de los últimos veinte años. Ciertamente, los efectos geoeconómicos y geopolíticos de este giro programático han permitido la cimentación de una estrategia de doble propósito. Por un lado, la irrupción de una agenda económica neoliberal con sus representaciones mercantilizadas de la realidad. Por el otro, la emergencia de arquitecturas políticas soportadas en una nueva variedad de intervención colonial con los denominados golpes blandos (Honduras, Paraguay y Brasil). Fundamentados en la idea mecánica de equilibrio de poderes se desarrollan formas inéditas del neoliberalismo disciplinario en la región. Pero, sobre todo, incluyen expresamente el recurso de la fuerza entre los plausibles resultados del colonialismo político. La crisis de la institucionalidad democrática en tanto equilibrio de poderes se evidencia en las tensiones entre los parlamentos y el ejecutivo. El peligro inmanente de esta nueva modalidad de golpe de Estado es la tentación de los parlamentos latinoamericanos en convertirse en ejecutores de políticas en contraposición a su rol legislativo. Este formalismo cimentado en la fraseología liberal disfraza el golpe de Estado del capital en la misma medida que evidencia la crisis del parlamento como institución garante del debate público.
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La restauración conservadora. Por Miguel Angel Contreras Natera

En la actualidad, como consecuencia del entrecruzamiento de la explosión de la burbuja hipotecaria de 2008 y la readecuación geopolítica de los Estados Unidos en la región, el proceso de integración regional se encuentra atravesado por lógicas centrifugas de carácter neoliberal que socavan los avances sociales, políticos y económicos de los últimos años. La postura de Barack Obama de olvidar el pasado se inscribe dentro de una estrategia de Seguridad y Defensa de recuperar a América Latina como área de influencia natural (Doctrina Monroe) consecuencia de las profundas transformaciones de los últimos veinte años. Ciertamente, los efectos geoeconómicos y geopolíticos de este giro programático han permitido la cimentación de una estrategia de doble propósito. Por un lado, la irrupción de una agenda económica neoliberal con sus representaciones mercantilizadas de la realidad. Por el otro, la emergencia de arquitecturas políticas soportadas en una nueva variedad de intervención colonial con los denominados golpes blandos (Honduras, Paraguay y Brasil). Fundamentados en la idea mecánica de equilibrio de poderes se desarrollan formas inéditas del neoliberalismo disciplinario en la región. Pero, sobre todo, incluyen expresamente el recurso de la fuerza entre los plausibles resultados del colonialismo político. La crisis de la institucionalidad democrática en tanto equilibrio de poderes se evidencia en las tensiones entre los parlamentos y el ejecutivo. El peligro inmanente de esta nueva modalidad de golpe de Estado es la tentación de los parlamentos latinoamericanos en convertirse en ejecutores de políticas en contraposición a su rol legislativo. Este formalismo cimentado en la fraseología liberal disfraza el golpe de Estado del capital en la misma medida que evidencia la crisis del parlamento como institución garante del debate público.
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La política del reconocimiento: ¿hay aún lugar para la universalidad? Por Malfred Gerig

¿Qué importancia tiene hoy la política del reconocimiento planteada por Hegel? ¿Acaso tiene algo que decir sobre el concepto de lo político? El multiculturalismo contemporáneo parece plantear un reconocimiento radical en el cual se diluye cualquier tipo de universalidad en nombre del consentimiento/reconocimiento a las particularidades e identidades de la otredad, sin permitirse cuestionamiento alguno por las formas de opresión que se dan a lo interno de estas particularidades. Por su parte, el imperialismo euroccidental se autoproclama como el único portador de la universalidad, realizando una identidad entre capitalismo, democracia liberal y derechos humanos, que inhibe cualquier reconocimiento de la particularidad, y por tanto elimina la universalidad. ¿Acaso debemos conformarnos con el problema planteado en estos términos? ¿Qué elementos teóricos nos permitirían ir más allá de esta diatriba en apariencia irreconciliable?
En primer lugar debemos, siguiendo a Hegel, descartar cualquier solución ingenua al problema del reconocimiento. La lección radical de Hegel es que en la lucha por el reconocimiento no hay reconocimiento mutuo; una particularidad es la que reconoce y otra es la reconocida.
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La política del reconocimiento: ¿hay aún lugar para la universalidad? Por Malfred Gerig

¿Qué importancia tiene hoy la política del reconocimiento planteada por Hegel? ¿Acaso tiene algo que decir sobre el concepto de lo político? El multiculturalismo contemporáneo parece plantear un reconocimiento radical en el cual se diluye cualquier tipo de universalidad en nombre del consentimiento/reconocimiento a las particularidades e identidades de la otredad, sin permitirse cuestionamiento alguno por las formas de opresión que se dan a lo interno de estas particularidades. Por su parte, el imperialismo euroccidental se autoproclama como el único portador de la universalidad, realizando una identidad entre capitalismo, democracia liberal y derechos humanos, que inhibe cualquier reconocimiento de la particularidad, y por tanto elimina la universalidad. ¿Acaso debemos conformarnos con el problema planteado en estos términos? ¿Qué elementos teóricos nos permitirían ir más allá de esta diatriba en apariencia irreconciliable?
En primer lugar debemos, siguiendo a Hegel, descartar cualquier solución ingenua al problema del reconocimiento. La lección radical de Hegel es que en la lucha por el reconocimiento no hay reconocimiento mutuo; una particularidad es la que reconoce y otra es la reconocida.
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Teoría crítica para la comunidad de iguales: Reseña Abril-Junio, 2016

Reseña de los textos de teoría crítica publicados en el segundo trimestre del año 2016 esenciales para el debate teórico-práctico sobre la comunidad de iguales.

En esta ocasión presentamos el texto de Slavoj Žižek, Contragolpe absoluto; además del proyecto de redefinición del desarrollo llevado a cabo por Manuel Castells y Pekka Himanen: Reconceptualización del desarrollo. Como también Transición, transformación y rupturas, un libro que se propone abrir debates y hacer balance en la Venezuela Bolivariana.

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Teoría crítica para la comunidad de iguales: Reseña Abril-Junio, 2016

Reseña de los textos de teoría crítica publicados en el segundo trimestre del año 2016 esenciales para el debate teórico-práctico sobre la comunidad de iguales.

En esta ocasión presentamos el texto de Slavoj Žižek, Contragolpe absoluto; además del proyecto de redefinición del desarrollo llevado a cabo por Manuel Castells y Pekka Himanen: Reconceptualización del desarrollo. Como también Transición, transformación y rupturas, un libro que se propone abrir debates y hacer balance en la Venezuela Bolivariana.

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Vattimo: “si la filosofía no transforma el mundo deviene locura”. Conversación con el filósofo italiano Gianni Vattimo. Por Malfred Gerig

Siempre dispuesto a hablar de filosofía y política. Teniendo su especialidad y, por qué no decirlo, autoridad en Heidegger como punta de lanza en cualquier conversación. Nos encontramos con Gianni Vattimo en Caracas para conversar extensamente sobre filosofía, especialmente sobre Comunismo Hermenéutico (Herder, 2012), el libro que escribió junto a Santiago Zabala, y temas varios de política. Enemigo de las descripciones positivistas, de la metafísica entendida como racionalización del mundo, y militante de la causa interpretativa, constantemente le viene al espíritu, como le gusta decir, la frase de Nietzsche “no existen hechos, solo interpretaciones”. En esta conversación interrogamos a Vattimo por su lectura de izquierdas de Heidegger y por su proyecto filosófico en defensa de los débiles y oprimidos.

Vattimo: “si la filosofía no transforma el mundo deviene locura”. Conversación con el filósofo italiano Gianni Vattimo. Por Malfred Gerig

Siempre dispuesto a hablar de filosofía y política. Teniendo su especialidad y, por qué no decirlo, autoridad en Heidegger como punta de lanza en cualquier conversación. Nos encontramos con Gianni Vattimo en Caracas para conversar extensamente sobre filosofía, especialmente sobre Comunismo Hermenéutico (Herder, 2012), el libro que escribió junto a Santiago Zabala, y temas varios de política. Enemigo de las descripciones positivistas, de la metafísica entendida como racionalización del mundo, y militante de la causa interpretativa, constantemente le viene al espíritu, como le gusta decir, la frase de Nietzsche “no existen hechos, solo interpretaciones”. En esta conversación interrogamos a Vattimo por su lectura de izquierdas de Heidegger y por su proyecto filosófico en defensa de los débiles y oprimidos.

“El Caracazo” como acontecimiento político: Notas sobre la fundación y el devenir de la Revolución Bolivariana. Por Malfred Gerig

1. Acto: a diferencia del 23 de Enero de 1958, y similar a la Rebelión Popular de 1814, «El Caracazo», 27 de Febrero de 1989, le exige a los sujetos una relación, esto es, una toma de postura ante el acontecimiento, en la medida que quiebra en dos la manera en que se relacionan los sujetos con la política; El Caracazo es inseparable del acto. El acontecimiento no es el acto mismo, es la apertura del espacio donde a futuro los sujetos deberán actuar, ya que dicho actuar es lo que hace al sujeto. La pasividad que había caracterizado a la política representativa «puntofijista» queda suspendida, comienza la etapa del acto, de la participación.
2. Subjetivación: el acto es el supuesto de la política democrática. Incapaces de delegar en una representación la subjetivación, es decir, las maneras en que se relacionan los sujetos con el acontecimiento, las partes de la comunidad política están exigidas a participar del común. De allí que El Caracazo parta en dos la vida política nacional instalando una lógica democrática, donde existe una absoluta apertura para discutir las formas de hacer, decir y sentir en común. En lo sucesivo la lógica política será democrática o no será. La política entendida como el aparecer de un sujeto social que instala el litigio, se debatirá con una política antidemocrática que busca expulsar a lo otro, cual cuerpo extraño que ha puesto en suspenso el normal desenvolvimiento de la sociedad.
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“El Caracazo” como acontecimiento político: Notas sobre la fundación y el devenir de la Revolución Bolivariana. Por Malfred Gerig

1. Acto: a diferencia del 23 de Enero de 1958, y similar a la Rebelión Popular de 1814, «El Caracazo», 27 de Febrero de 1989, le exige a los sujetos una relación, esto es, una toma de postura ante el acontecimiento, en la medida que quiebra en dos la manera en que se relacionan los sujetos con la política; El Caracazo es inseparable del acto. El acontecimiento no es el acto mismo, es la apertura del espacio donde a futuro los sujetos deberán actuar, ya que dicho actuar es lo que hace al sujeto. La pasividad que había caracterizado a la política representativa «puntofijista» queda suspendida, comienza la etapa del acto, de la participación.
2. Subjetivación: el acto es el supuesto de la política democrática. Incapaces de delegar en una representación la subjetivación, es decir, las maneras en que se relacionan los sujetos con el acontecimiento, las partes de la comunidad política están exigidas a participar del común. De allí que El Caracazo parta en dos la vida política nacional instalando una lógica democrática, donde existe una absoluta apertura para discutir las formas de hacer, decir y sentir en común. En lo sucesivo la lógica política será democrática o no será. La política entendida como el aparecer de un sujeto social que instala el litigio, se debatirá con una política antidemocrática que busca expulsar a lo otro, cual cuerpo extraño que ha puesto en suspenso el normal desenvolvimiento de la sociedad.
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¿Qué hacer? Por Miguel Ángel Contreras Natera

¿Qué hacer? La respuesta a una interrogante tan acuciante pasa por presentar un conjunto de observaciones apremiantes de forma rigurosa para iluminar los tópicos fundamentales a los que nos confrontamos. La creciente demanda de pensamiento crítico susceptible de configurar las inquietudes difusas, plurales y conflictivas proporcionando instrumentos mínimos de inteligibilidad con capacidad de orientar las acciones sociales y políticas dentro de un renovado principio de esperanza es uno de los retos centrales del debate político-cultural. Es una lucha teórico política cuyos fundamentos socio-económicos se encuentran en transformación constante. A fin de cuentas, las condiciones socio-históricas y los medios socio-tecnológicos se transforman ininterrumpidamente como condición sine qua nom del capitalismo histórico, tal como lo presentaron Marx y Engels en El Manifiesto. Atender la guerra político-epistemológica pasa por enfrentar dos tópicos complementarios entre sí. Por un lado, el neodarwinismo económico de la socialdemocracia de mercado con su apelación a la libertad de la crítica como paso previo de la clausura transformativa. Y por el otro, la anatomía de la adulación que funciona como una eucaristía de conjura de la nomenclatura corporativa contra los potenciales disruptivos de cambio revolucionario.
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¿Qué hacer? Por Miguel Ángel Contreras Natera

¿Qué hacer? La respuesta a una interrogante tan acuciante pasa por presentar un conjunto de observaciones apremiantes de forma rigurosa para iluminar los tópicos fundamentales a los que nos confrontamos. La creciente demanda de pensamiento crítico susceptible de configurar las inquietudes difusas, plurales y conflictivas proporcionando instrumentos mínimos de inteligibilidad con capacidad de orientar las acciones sociales y políticas dentro de un renovado principio de esperanza es uno de los retos centrales del debate político-cultural. Es una lucha teórico política cuyos fundamentos socio-económicos se encuentran en transformación constante. A fin de cuentas, las condiciones socio-históricas y los medios socio-tecnológicos se transforman ininterrumpidamente como condición sine qua nom del capitalismo histórico, tal como lo presentaron Marx y Engels en El Manifiesto. Atender la guerra político-epistemológica pasa por enfrentar dos tópicos complementarios entre sí. Por un lado, el neodarwinismo económico de la socialdemocracia de mercado con su apelación a la libertad de la crítica como paso previo de la clausura transformativa. Y por el otro, la anatomía de la adulación que funciona como una eucaristía de conjura de la nomenclatura corporativa contra los potenciales disruptivos de cambio revolucionario.
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