Archivo de Categorías: Miguel Ángel Contreras

Pensar desde el exilio en San Casciano. A propósito de los “Fragmentos de un espejo de Príncipes”. Por Miguel Angel Contreras Natera

Estas notas deben entenderse como un diálogo entre ausentes mediada por un manuscrito apócrifo sobre la política desde la penetrante mirada de Jano. La primera interrogante que surge es sobre la forma por sentencias que adopta la escritura de este texto ¿Son claves esotéricas las que guían las sentencias? El autor nos señala varios caminos cargados de símbolos, metáforas, secretos que dibujan un escribir entre líneas. Y simultáneamente, en su franqueza habitual (parresia) destruye las cándidas construcciones –cual castillos de naipes- del liberalismo. En la opacidad de la corte, donde el juego de sombras acecha, se construyen nuevos arreglos enunciativos en las ruinas de una civilización derruida. Antes al contrario, la grandeza, el destino y la gloria necesitan insuflarse de las energías libidinales de la emancipación. La fortuna nos es esquiva. Aunque el coraje es necesario, urgente y apremiante en este inquietante momento de agobio, la solicitud de pensar contra las neutralizaciones nos fuerza a recuperar, a pensar y vivir el momento de la política.
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Pensar desde el exilio en San Casciano. A propósito de los “Fragmentos de un espejo de Príncipes”. Por Miguel Angel Contreras Natera

Estas notas deben entenderse como un diálogo entre ausentes mediada por un manuscrito apócrifo sobre la política desde la penetrante mirada de Jano. La primera interrogante que surge es sobre la forma por sentencias que adopta la escritura de este texto ¿Son claves esotéricas las que guían las sentencias? El autor nos señala varios caminos cargados de símbolos, metáforas, secretos que dibujan un escribir entre líneas. Y simultáneamente, en su franqueza habitual (parresia) destruye las cándidas construcciones –cual castillos de naipes- del liberalismo. En la opacidad de la corte, donde el juego de sombras acecha, se construyen nuevos arreglos enunciativos en las ruinas de una civilización derruida. Antes al contrario, la grandeza, el destino y la gloria necesitan insuflarse de las energías libidinales de la emancipación. La fortuna nos es esquiva. Aunque el coraje es necesario, urgente y apremiante en este inquietante momento de agobio, la solicitud de pensar contra las neutralizaciones nos fuerza a recuperar, a pensar y vivir el momento de la política.
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Las guerras de interpretación en la Venezuela contemporánea: Laboratorio colectivo y disputa epistémica-política. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El documento Mirar a Venezuela, más allá de la polarización suscrito por intelectuales de prestigio local, regional y global en uno de sus párrafos dice “el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado en manos de las actuales autoridades gubernamentales”. El punto central de la interrogación no es cuestionar su afirmación sobre la situación en Venezuela. Es por el contrario, mostrar la ausencia de reflexión crítica, solidaria y comprometida sobre el Estado realmente existente en Colombia, México y Honduras, entre otros Estados-nación donde se manifiestan con violencia histórica conflictos armados, falsos positivos, terror de Estado que ponen en cuestión las preocupaciones centrales de un documento centrado en una visión liberal y normativa de la democracia en la región. Pero, sobre todo, a riesgo de generalizar tienden a sobre interpretar la experiencia venezolana en la misma medida que sub-interpretan la globalidad de los conflictos en la región. Obviamente, es una toma de partido que se disculpa de sus exclusiones éticas y heurísticas en la medida que dice “como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global”. Esta realidad estructural, compleja y cambiante no precisa de circunstanciales tomas de partido sino del compromiso militante con la posibilidad de construir ese otro mundo posible.
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Las guerras de interpretación en la Venezuela contemporánea: Laboratorio colectivo y disputa epistémica-política. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El documento Mirar a Venezuela, más allá de la polarización suscrito por intelectuales de prestigio local, regional y global en uno de sus párrafos dice “el principal responsable de la situación en Venezuela –en tanto garante de los derechos fundamentales- es el Estado en manos de las actuales autoridades gubernamentales”. El punto central de la interrogación no es cuestionar su afirmación sobre la situación en Venezuela. Es por el contrario, mostrar la ausencia de reflexión crítica, solidaria y comprometida sobre el Estado realmente existente en Colombia, México y Honduras, entre otros Estados-nación donde se manifiestan con violencia histórica conflictos armados, falsos positivos, terror de Estado que ponen en cuestión las preocupaciones centrales de un documento centrado en una visión liberal y normativa de la democracia en la región. Pero, sobre todo, a riesgo de generalizar tienden a sobre interpretar la experiencia venezolana en la misma medida que sub-interpretan la globalidad de los conflictos en la región. Obviamente, es una toma de partido que se disculpa de sus exclusiones éticas y heurísticas en la medida que dice “como intelectuales de izquierda, tampoco desconocemos la realidad geopolítica regional y global”. Esta realidad estructural, compleja y cambiante no precisa de circunstanciales tomas de partido sino del compromiso militante con la posibilidad de construir ese otro mundo posible.
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La construcción democrática de la paz en Venezuela. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El conflicto político es intrínseco a las sociedades humanas en cuanto constatación fáctica de las pluralidades político-culturales que la atraviesan. Justamente, la construcción de un orden deseable, sólo es posible asumiendo la conflictividad constitutiva de la experiencia humana. Y en este tópico crucial, precisamos avanzar en la construcción social orientada por el reclamo ético de la comunidad que somos. La comunidad es lugar y resultado de la lucha por el reconocimiento. Individuo y comunidad no son entidades antagónicas sino momentos mutuamente constitutivos de las sociedades humanas. Porque la comunidad no es distinta de la comunicación de las singularidades, no es un ser común es un ser en común.
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El conflicto político es intrínseco a las sociedades humanas en cuanto constatación fáctica de las pluralidades político-culturales que la atraviesan. Justamente, la construcción de un orden deseable, sólo es posible asumiendo la conflictividad constitutiva de la experiencia humana. Y en este tópico crucial, precisamos avanzar en la construcción social orientada por el reclamo ético de la comunidad que somos. La comunidad es lugar y resultado de la lucha por el reconocimiento. Individuo y comunidad no son entidades antagónicas sino momentos mutuamente constitutivos de las sociedades humanas. Porque la comunidad no es distinta de la comunicación de las singularidades, no es un ser común es un ser en común.
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Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra.
Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela
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Comunicación política, posverdad y guerra. Por Miguel Ángel Contreras

La pluralización de las formas de representación mediática consecuencia directa de la intensificación de la innovación tecnológica en el campo de las comunicaciones ha implicado la emergencia de una nueva gestalt en materia de la comunicación política. Se imponen las paralogías en tanto el consenso no es más que un estado de la discusión y no su fin. La verdad se volatiliza completamente. El surgimiento de la idea de la posverdad se inscribe en este doble registro: a) pluralización y relativización de las fuentes; y b) espectacularización y simulacros de los hechos. Y ambas tienen en las redes sociales su dispositivo de circulación global con sus concomitantes sentido de clase. El punto donde se condensa en sus dramáticas consecuencias la posverdad, es en la Guerra.
Indudablemente, la retórica siempre ha formado parte constitutiva de la política. No necesariamente es su sustituta. La posverdad como mentira –y sus peligrosas estrategias performativas de apelación a las emociones- no puede autonomizarse de la factualidad del mundo. En el debate cotidiano la mentira como instancia regulativa puede convertirse en un detonante de la guerra civil. Por ello, es en esa cotidianidad donde se confrontan las estrategias retóricas de la profunda pugnacidad política en Venezuela
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¿Qué es el Post-Progresismo? Una perspectiva crítica sobre el fin de ciclo. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El reciente debate iniciado en el portal REBELIÓN con los sendos artículos de Massimo Modonesi y Maristella Svampa con su Post-Progresismo y horizontes emancipatorios, y el de Atilio Boron y Paula Klachko Sobre el Post-Progresismo en América Latina: aportes para un debate, representan una oportunidad ineludible para pensar las consecuencias teórico-prácticas del debate político-regional. (Para seguir leyendo pulse el título)

¿Qué es el Post-Progresismo? Una perspectiva crítica sobre el fin de ciclo. Por Miguel Ángel Contreras Natera

El reciente debate iniciado en el portal REBELIÓN con los sendos artículos de Massimo Modonesi y Maristella Svampa con su Post-Progresismo y horizontes emancipatorios, y el de Atilio Boron y Paula Klachko Sobre el Post-Progresismo en América Latina: aportes para un debate, representan una oportunidad ineludible para pensar las consecuencias teórico-prácticas del debate político-regional. (Para seguir leyendo pulse el título)

El retorno de la Fruit Company. Por Miguel Ángel Contreras Natera

La restauración conservadora que nos retrotrae a 1850 pretende enmascarar los intereses del capital en un parlamentarismo de fachada que fortalece las nuevas formas de intervención imperial. El famoso corolario Onley sobre la soberanía irrestricta y sin límites de los Estados Unidos es restituido en Brasil al subordinarse las elites económicas nacionales a los designios de Washington. La UNASUR, como espacio político y de defensa de la integración regional, permanece en silencio absoluto frente al Golpe de Estado parlamentario. Convirtiendo la sobreexposición (Venezuela) y el silencio (Brasil) en una estrategia de visibilidad selectiva. La discrecionalidad política-discursiva de las instituciones multilaterales forma parte del guión procedimental de intervención imperial. La prensa reproduce el estado de ánimo del capital al mismo tiempo que establece una cartografía de la intervención regional. Las piezas de una opereta se despliegan al unísono del presupuesto procedimental de intervención. Los parlamentos se convierten en los nuevos depositarios de la fe del capital.
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El retorno de la Fruit Company. Por Miguel Ángel Contreras Natera

La restauración conservadora que nos retrotrae a 1850 pretende enmascarar los intereses del capital en un parlamentarismo de fachada que fortalece las nuevas formas de intervención imperial. El famoso corolario Onley sobre la soberanía irrestricta y sin límites de los Estados Unidos es restituido en Brasil al subordinarse las elites económicas nacionales a los designios de Washington. La UNASUR, como espacio político y de defensa de la integración regional, permanece en silencio absoluto frente al Golpe de Estado parlamentario. Convirtiendo la sobreexposición (Venezuela) y el silencio (Brasil) en una estrategia de visibilidad selectiva. La discrecionalidad política-discursiva de las instituciones multilaterales forma parte del guión procedimental de intervención imperial. La prensa reproduce el estado de ánimo del capital al mismo tiempo que establece una cartografía de la intervención regional. Las piezas de una opereta se despliegan al unísono del presupuesto procedimental de intervención. Los parlamentos se convierten en los nuevos depositarios de la fe del capital.
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La restauración conservadora. Por Miguel Angel Contreras Natera

En la actualidad, como consecuencia del entrecruzamiento de la explosión de la burbuja hipotecaria de 2008 y la readecuación geopolítica de los Estados Unidos en la región, el proceso de integración regional se encuentra atravesado por lógicas centrifugas de carácter neoliberal que socavan los avances sociales, políticos y económicos de los últimos años. La postura de Barack Obama de olvidar el pasado se inscribe dentro de una estrategia de Seguridad y Defensa de recuperar a América Latina como área de influencia natural (Doctrina Monroe) consecuencia de las profundas transformaciones de los últimos veinte años. Ciertamente, los efectos geoeconómicos y geopolíticos de este giro programático han permitido la cimentación de una estrategia de doble propósito. Por un lado, la irrupción de una agenda económica neoliberal con sus representaciones mercantilizadas de la realidad. Por el otro, la emergencia de arquitecturas políticas soportadas en una nueva variedad de intervención colonial con los denominados golpes blandos (Honduras, Paraguay y Brasil). Fundamentados en la idea mecánica de equilibrio de poderes se desarrollan formas inéditas del neoliberalismo disciplinario en la región. Pero, sobre todo, incluyen expresamente el recurso de la fuerza entre los plausibles resultados del colonialismo político. La crisis de la institucionalidad democrática en tanto equilibrio de poderes se evidencia en las tensiones entre los parlamentos y el ejecutivo. El peligro inmanente de esta nueva modalidad de golpe de Estado es la tentación de los parlamentos latinoamericanos en convertirse en ejecutores de políticas en contraposición a su rol legislativo. Este formalismo cimentado en la fraseología liberal disfraza el golpe de Estado del capital en la misma medida que evidencia la crisis del parlamento como institución garante del debate público.
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La restauración conservadora. Por Miguel Angel Contreras Natera

En la actualidad, como consecuencia del entrecruzamiento de la explosión de la burbuja hipotecaria de 2008 y la readecuación geopolítica de los Estados Unidos en la región, el proceso de integración regional se encuentra atravesado por lógicas centrifugas de carácter neoliberal que socavan los avances sociales, políticos y económicos de los últimos años. La postura de Barack Obama de olvidar el pasado se inscribe dentro de una estrategia de Seguridad y Defensa de recuperar a América Latina como área de influencia natural (Doctrina Monroe) consecuencia de las profundas transformaciones de los últimos veinte años. Ciertamente, los efectos geoeconómicos y geopolíticos de este giro programático han permitido la cimentación de una estrategia de doble propósito. Por un lado, la irrupción de una agenda económica neoliberal con sus representaciones mercantilizadas de la realidad. Por el otro, la emergencia de arquitecturas políticas soportadas en una nueva variedad de intervención colonial con los denominados golpes blandos (Honduras, Paraguay y Brasil). Fundamentados en la idea mecánica de equilibrio de poderes se desarrollan formas inéditas del neoliberalismo disciplinario en la región. Pero, sobre todo, incluyen expresamente el recurso de la fuerza entre los plausibles resultados del colonialismo político. La crisis de la institucionalidad democrática en tanto equilibrio de poderes se evidencia en las tensiones entre los parlamentos y el ejecutivo. El peligro inmanente de esta nueva modalidad de golpe de Estado es la tentación de los parlamentos latinoamericanos en convertirse en ejecutores de políticas en contraposición a su rol legislativo. Este formalismo cimentado en la fraseología liberal disfraza el golpe de Estado del capital en la misma medida que evidencia la crisis del parlamento como institución garante del debate público.
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