Las cenizas del nuevo socialismo del siglo XXI. Por Javier Biardeau

Podríamos abordar múltiples tópicos o temas de “política pública” donde podríamos rastrear si estamos o no en un contexto de políticas, cursos de acción y decisiones que podríamos caracterizar como connotativamente “chavistas”, o si no se trata ya de un nuevo contexto post-chavista, que algunos han calificado ya sin eufemismo alguno como un momento, estilo o período propio del “Madurismo”. Quizás por tales razones vale la pena no perder de vista los textos, discursos y pruebas documentales sobre el debate sobre el Socialismo del siglo XXI en el horizonte de expectativas-concepciones del Comandante Chávez y sus principales colaboradores e interlocutores, para desenmascarar cualquier urdimbre o trama de imposturas, manipulaciones y mentiras alrededor de la construcción del socialismo bolivariano que Chávez siempre sintetizo retomando el discurso de Bolívar en Angostura como: “ (…) alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad” para nuestro pueblo.”

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El drama político de Chávez: El llamado a Golpe de Timón en el Alto Gobierno. ¿Socialismo en construcción o nomenclatura en construcción? Por Javier Biardeau

La edificación en el seno de la revolución bolivariana de una nueva elite encargada de la dirección de la burocracia estatal, de ocupar posiciones administrativas claves en el gobierno, ya sea en la producción petrolera, industrial, turística o agrícola, en el comercio importador, en el sistema educativo, en ciencia y tecnología, en el ambiente cultural, ha generado nuevos sistemas de privilegios derivados de la ejecución de dichas funciones. Esta nueva elite compite efectivamente y en algunos casos antagoniza con los viejos factores de poder derivados del llamado puntofijismo. Pero se trata de una lucha en el seno de los sectores dominantes, sean o no bolivarianos. No se trata de una confrontación clásica de clases dominantes y clases subalternas, sino un conflicto entre la vieja oligarquía del dinero y una nueva clase políticamente dominante que pretende ser reinante en el campo económico, mediático y militar. Es allí donde se diluye la intencionalidad revolucionaria de Chávez.

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