Fire and fury: ¿el negocio del siglo? Por Juan Manuel Zerpa

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Ejemplares de Fire and fury de Michael Wolff

Por Juan Manuel Zerpa

Los grandes medios de comunicación han encontrado en el polémico libro “Fuego y furia”, del periodista y exasesor de Donald Trump, Michael Wolff, una gran herramienta para sacar punta a los señalamientos sobre la supuesta “incapacidad mental” del mandatario estadounidense. Pese a que las primeras ediciones del texto comenzaron a venderse hace pocas horas, el trabajo está hecho: la prensa mundial comenta los matices más domésticos de la obra y del autor; enumera las frases más provocadoras de altos funcionarios sobre la personalidad del Presidente y destaca las reacciones vía Twitter del magnate neoyorquino. Pero esta cobertura tiene un denominador común en casi todos los tabloides y platós de televisión: se ignora o desestima el contenido mismo de las citas textuales atribuidas por Wolff al también exasesor de la Casa Blanca, Steve Bannon, sobre los planes de la administración Trump para Medio Oriente. El silencio de Bannon y la ofensiva personal del propio Trump contra quien fuera su estratega en jefe confirman que aquí reside todo el interés real detrás del escándalo.

Antes de enfocarme en este último aspecto, hay que decir que, sea cual sea la veracidad de las “revelaciones” de Wolff, lo cierto es que resulta altamente sospechoso su ascenso vertiginoso entre los principales colaboradores de Trump y el acceso privilegiado a información interna que pudo obtener gracias esa influencia. No es descabellado pensar que se trate de otro de los planes originalmente concebidos para beneficiar mediáticamente a la figura del jefe de Estado, pero que se extraviaron en el camino y ahora tienen múltiples efectos indeseados e incluso contrarios. Las filtraciones de interés geopolítico son uno de ellos.

Sembrar la dicordia

Fire and fury asegura que Trump y Bannon consideraban entregar La Franja de Gaza y Cisjordania a Egipto. Según una reseña del portal Lebanon 24[1], Bannon calificó esta medida sobre los territorios palestinos ocupados por Israel como “el negocio del siglo”. En realidad, si ellos sostenían esta opción, es porque los sionistas saben que a cambio recibirán algo mejor. La idea no es absurda desde el punto de vista geográfico y cobra todo su sentido en el marco de una estrategia para implosionar el mundo islámico a través de una alianza árabe con sedes en El Cairo y Riad. El bloqueo terrestre y comercial contra Catar es la primera muestra de este programa, que tiene como principales objetivos desdibujar la causa palestina y aislar a Irán. ¿Cómo se vincula este plan a la decisión de reconocer a Jerusalén como capital del Estado sionista?

Donald Trump ha retomado la iniciativa perdida durante los últimos años por parte de Estados Unidos en el conflicto árabe-israelí. Al proponerse como “mediador”[2] en sus primeros encuentros con Benjamín Netanyahu y Mahmud Abás, ya tenía una hoja de ruta trazada que consistía básicamente en jugar a ceder mientras se decidían acciones unilaterales sobre los territorios palestinos. Este juego apenas comenzó con el traslado de la embajada estadounidense en Tel Aviv a Jerusalén. Paralelamente, Washington habría ofrecido a los palestinos una capital en Abu Dis, según reveló recientemente el líder del movimiento Hamas, Ismail Haniyeh[3]. Se trata de un pequeño pueblo cercano a la ciudad sagrada que –de acuerdo con el programa estadounidense- sería conectado a la mezquita de Al-Aqsa a través de un puente. Haniyeh denunció entonces que miembros de la Autoridad Nacional Palestina estarían seducidos por esta propuesta, la cual contaría además con el apoyo de Arabia Saudita[4]. El resultado sería una caricatura de estado palestino; una especie de ciudad-país que funcione como monumento para los musulmanes.

Pero la resistencia interna no se ha hecho esperar y la nueva política de Trump sobre Jerusalén ha desencadenado un amplio rechazo internacional. Abás dice ahora que la ANP no aceptará ninguna mediación ni plan de “pacificación” promovido por Estados Unidos[5].

En este contexto, los territorios ocupados podrían caer cual “papas calientes” en las manos de un Egipto profundamente dependiente de saudíes y estadounidenses.

Todos contra Irán

A la creciente retórica anti-iraní de Trump, la crisis diplomática en el Golfo Árabe y la decisión sobre Jerusalén, hay que sumar algunos hechos aparentemente aislados como la repentina dimisión de Saad Hariri como primer ministro del Líbano y el golpe de timón en Arabia Saudita con la purga del próximo rey, Mohammed bin Salman. Hariri acusa a Teherán de planear su asesinato y de desestabilizar la región; Salman, de 32 años, busca cerrar filas en torno a su política exterior. El hijo predilecto del monarca Abdulaziz estuvo detrás del embargo a Doha y como ministro de Defensa fue responsable de la intervención saudí en la guerra de Yemen[6]. En el marco del declive estadounidense y la crisis petrolera, la familia real emprende una cruzada anticorrupción que la mayoría de los analistas interpreta como una conjura contra la disidencia.

Lo cierto es que desde el ascenso del príncipe heredero, a mediados de 2017, se han multiplicado las acusaciones saudíes contra Irán por presuntamente suministrar armas a los rebeldes hutíes en Yemen, desde donde Riad asegura haber interceptado una serie de misiles con dirección a su territorio. La mismísima embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, hizo eco de esta versión hace pocos días en el seno del organismo[7]. Con cartones en mano, Haley parecía realizar un sobrio remix de la espectacular presentación del exsecretario de Estado, Colin Powell, justificando en 2003 la invasión a Irak.

Yemen: ¿la nueva Siria?

La decadencia siempre ensombrece la razón. Ahora bien, incluso Donald Trump marcó distancia en su momento respecto a las fantasías bélicas de la excandidata presidencial, Hillary Clinton, quien barajeaba una ofensiva militar contra Irán[8]. Pero puede que la propia lógica de poder estadounidense esté llevando a Trump al terreno pantanoso de un enfrentamiento armado con los persas, solo que en clave de guerra fría, es decir, a través de terceros países. Luego de la derrota del Daesh en Siria, gracias al firme apoyo de Rusia, el imperio del caos no puede darse el lujo de permitir el desarrollo exitoso de una solución política al conflicto sirio, lo que podría propiciar el enfriamiento de las tensiones en el resto del mundo árabe, sin antes incendiar otra parte de la región.

Tal como atinó Simon Tisdall en un reportaje para The Guardian en 2016[9], Yemen, ya asolado desde 2014 por una cruenta guerra civil, podría ser el nuevo escenario de un conflicto a gran escala que comprometería seriamente la estabilidad de la región y a la vez amarraría a Egipto al gran juego de la discordia sionista. Junto a las naciones del cuerno de África, Yemen forma parte del llamado Golfo del Edén, situado en las puertas del Mar Rojo. Por allí transita buena parte de las importaciones y exportaciones egipcias. Las consecuencias bélicas de este “negocio del siglo” golpearían además las expectativas chinas en el extremo africano, donde el gigante asiático plantea extender el corredor comercial de la Nueva Ruta de Seda[10].

Pero no todo es fuego y furia en el mundo después de Donald Trump. Inclusive los aliados tradicionales de Estados Unidos están usando sus calculadoras y sacando cuentas. Los acercamientos de año nuevo entre Seúl y Pyongyang para normalizar la situación en la península coreana[11], así como las negociaciones entre Japón y Rusia para resolver las disputas marítimas bilaterales, quizá sean muestras de que en 2018 resulta más barata la cooperación internacional en paz, que los sistemas antiaéreos y armas estadounidenses.


Referencias

[1] http://www.lebanon24.com/articles/1515174354023685200/?utm_source=Newsletter01&utm_medium=Email&utm_campaign=2017

[2] http://www.eldiario.es/internacional/Trump-posible-israelies-palestinos-voluntad_0_639737061.html

[3] http://arabia.watch/es/sept2014/geopolitica/7206/Estados-Unidos-propone-a-Abu-Dis-como-capital-de-Palestina-Ex-jefe-de-Hamás.htm

[4] Ibídem

[5] https://mundo.sputniknews.com/politica/201712061074543413-oriente-proximo-jerusalen-tel-aviv-washington/

[6] http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41924001

[7] http://www.lavanguardia.com/internacional/20171214/433629946086/eeuu-onu-iran-misil-yemen.html

[8] https://mundo.sputniknews.com/america_del_norte/201610261064378496-trump-advierte-guerra-nuclear-siria/

[9] http://www.eldiario.es/theguardian/conflicto-Yemen-convertido-Siria_0_568343876.html

[10] http://spanish.xinhuanet.com/2017-10/26/c_136705873.htm

[11] http://spanish.yonhapnews.co.kr/northkorea/2018/01/08/0500000000ASP20180108001900883.HTML

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