La política es un destino sin destinación. En torno a la conversación suscitada por “Fragmentos de un espejo de príncipes”. Por Malfred Gerig

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Retratato de karl Marx, circa 1861. 

Por Mafred Gerig

Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan,

propicios para el heroísmo más completo

o para guardarnos como cautelosos erizos

Víctor Valera Mora, Tendrá que ser así

Las siguientes notas surgen a propósito del “dialogo” que ha suscitado los aforismos de Juan Antonio Hernández Fragmentos para un espejo de príncipes[1], y el posterior comentario de Miguel Ángel Contreras Pensar desde el exilio en San Casciano[2]. En este sentido, me gustaría introducir la distinción que plantean Vattimo y Zabala entre dialogo y conversación: “Las conversaciones (…) representan una ruptura del orden que los diálogos protegen, porque en el intercambio conversacional la verdad no se presupone, sino que queda descartada desde el principio”[3]. El movimiento que va del dialogo entre ausentes y la conversación con la humanidad promovido por Contreras tiene como sustrato la relación entre ausencia de emergencia y acontecimiento que ha signado la vida venezolana contemporánea en la que lo político ha sido el locus central de la sociedad.

1. A propósito de los Fragmentos para un espejo de príncipes de Juan Antonio Hernández, Miguel Ángel Contreras se pregunta si ¿hemos llegado al fin de las estrategias? En cualquier caso, preguntarse por el fin de las estrategias significaría el fin de lo político, siempre pensado desde su inextricable dimensión emancipatoria. Quizá fue durante su entrevista con Der Spiegel, en donde Heidegger exclamara que ¡sólo un Dios puede salvarnos!, el momento en el que nos enfrentamos con mayor peligrosidad a la posibilidad de claudicar en la identidad que plantea Contreras entre destino, gloria y estrategia. La sentencia heideggeriana procuraba partir un arco que había trazado Marx en 1844 con su Critica a la filosofía del derecho de Hegel al sentenciar que “el hombre hace la religión, y no ya, la religión hace al hombre”[4]. De ahí que seamos fragmentos de un dios que se deshizo; de un dios humano, demasiado humano, que en la voz de sus creadores ha sido llamado política; de un dios que hecho a la imagen y semejanza de sus creadores asimila en su conflicto constitutivo el daño presente en toda comunidad.

2. “La política es un destino sin destinación”. En la ausencia de sus fines nos separamos de nuestros enemigos liberales, para quienes el miedo que les genera la aparición de lo político solo puede ser contrarrestado con la neutralización de la emancipación bajo la promesa fraudulenta de asimilación en un confort develado como un “bien posicional”. Antes claro, si aceptamos como propósito de vida lo enunciado por el poeta: “A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto”[5], no podemos permitirnos obviar que el miedo, la neutralización y la claudicación ante el destino emancipatorio de la decisión resuelta en multitud hoy rodea los siniestros Ministerios…

3. Conspirar con la fortuna es resolverse en multitud. Evoco de nuevo al poeta quién ante “la vida atada a lo melancólico” que su tiempo sin multitud le deparó nos aconsejó cual oráculo adentrarnos en las cosas más puras con el fin de aprehenderlas. La política es tiempo, es excepción, es sentido de oportunidad, es acontecimiento, por eso es decisión. Pese a que la fortuna nos sea esquiva, vivir el momento de la política, o lo que es lo mismo resolverse en multitud, es el mejor antídoto ante el camello de la tristeza, ante la claudicación de los melancólicos.

4. La forma es esencial en sí misma. En un relato contrafactual, cuando en 1955 Jacques Lacan emprende rumbo a Alemania para visitar al oráculo de la Selva Negra Martin Heidegger, tras un llamado del espíritu cambia repentinamente de rumbo para visitar a Carl Schmitt. Dos inconfesables se reúnen. Lacan se da cuenta que Schmitt había llegado a las mismas conclusiones en el campo de la política que él en el campo psicoanalítico. Si para Lacan la cuestión central del psicoanálisis es aquello que yo creo que el otro ve en mí, la doctrina amigo/enemigo schmittiana está también referida a lo que luego Derrida acuñará elegantemente como el “exterior constitutivo”. La lección radical de esta improbable reunión sería: el enemigo está en nosotros, más que nosotros mismos. La forma en política es un estadio del espejo donde encontramos el verdadero rostro de nuestros propósitos.

5. El temor inconfesado es síntoma de debilidad. El temor no es un sentimiento neutro ante una situación que nos adviene y ante la cual no tenemos control. Es más bien un sentimiento trazado por propósitos y morales. Si el propósito es la toma del cielo por asalto nuestro imperativo moral es colocarnos a la altura de los cielos que asaltamos. Justo allí hay una insondable unión entre temor y gloria.

6. No existe un combustible más potente para avivar la fuerza emancipatoria de la multitud que el temor que entraña su pronto acceso a la gloria.

7. Existe una relación dialéctica entre la desacralización y la gloria. No se construye nada nuevo y majestuoso sin llevar a las ruinas las formas y rituales del pasado. Existe una relación dialéctica entre la profanación por parte de Boves de los recintos mantuanos y la gloria conseguida por Bolívar en Carabobo.

8. Sustraernos de la teología cristiana implica dejar de pensar la caída como acceso a la gloria. La excelencia del espíritu humano no reside en acoger los caminos del bien o del mal para acceder a algún fin. Lo más noble del espíritu humano es la igualdad radical. Si abogamos por ese fin estaremos exculpados moralmente. Un cumulo de todas las éticas no alcanzaría ni el primer escalón de aquel imperativo ético que dice: “Omnia sunt communia” (“todo es de todos”).

9. Seguimos viviendo bajo la impronta de Maquiavelo en tanto que pensamos la política como conquista o mantenimiento del poder por aquella parte de la comunidad política en la que echamos los dados de nuestros intereses. Seguimos viviendo bajo la impronta de Maquiavelo por que la política es acto en el curso de un destino en el que no hay subterfugios que nos resguarden; todo puede pasar, en este camino de quinientos años hubo victorias y hubo derrotas, hubo avances y retrocesos, fuimos capaces de suscitar acontecimientos y de ser osificados ante el largo tiempo de la estructura opresiva. Pero también seguimos bajo la impronta de Marx cuando decimos que la política no vale la pena ni un segundo del pensamiento ni del acto sino obra por el cambio de la vida.

10. ¿Cuál es, entonces, la forma del príncipe contemporáneo que obra por la emancipación? Tras ser planteada por Gramsci esta interrogante no ha referido nuestra suficiente atención. Si esta pregunta es digna de ser planteada es porque no ha llegado el fin de la estrategia y siempre habrá lugar a la cuestión de la igualdad como vehículo a la gloria.


Referencias 

[1] J. A. Hernández, “Fragmentos para un espejo de príncipes”, Sustracción, 11 de junio de 2017:  https://sustraccion.wordpress.com/2017/06/11/fragmentos-de-un-espejo-de-principes-por-juan-antonio-hernandez/

[2] M. A. Contreras Natera, “Pensar desde el exilio en San Casciano. A propósito de los ´Fragmentos de un espejo de Príncipes´”, Sustracción, 15 de junio de 2017: https://sustraccion.wordpress.com/2017/06/15/pensar-desde-el-exilio-en-san-casciano-a-proposito-de-los-fragmentos-de-un-espejo-de-principes-por-miguel-angel-contreras-natera/

[3] G. Vattimo y S. Zabala, Comunismo hermenéutico. De Heidegger a Marx, Herder, Barcelona, 2012, p. 40.

[4]K. Marx, “Introducción para la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, Disponible en:  https://www.marxists.org/espanol/m-e/1844/intro-hegel.htm

[5] Nos referimos al poeta Víctor Valera Mora y su poema Tendrá que ser así.


Lea:

Fragmentos de un espejo de príncipes por Juan Antonio Hernandez

https://sustraccion.wordpress.com/2017/06/11/fragmentos-de-un-espejo-de-principes-por-juan-antonio-hernandez/

Pensar desde el exilio en san Casciano. A propósito de los “Fragmentos de un espejo de príncipes”. Por Miguel Ángel Contreras Natera:

https://sustraccion.wordpress.com/2017/06/15/pensar-desde-el-exilio-en-san-casciano-a-proposito-de-los-fragmentos-de-un-espejo-de-principes-por-miguel-angel-contreras-natera/

 

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