Pensar desde el exilio en San Casciano. A propósito de los “Fragmentos de un espejo de Príncipes”. Por Miguel Angel Contreras Natera

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Santi di Tito, Retrato de Maquiavelo, fragmento, 

Por Miguel Ángel Contreras Natera

Estas notas deben entenderse como un diálogo entre ausentes mediada por un manuscrito apócrifo sobre la política desde la penetrante mirada de Jano. Referidas a Fragmentos de un espejo de príncipes (https://sustraccion.wordpress.com/2017/06/11/fragmentos-de-un-espejo-de-principes-por-juan-antonio-hernandez/). La primera interrogante que surge es sobre la forma por sentencias que adopta la escritura de este texto ¿Son claves esotéricas las que guían las sentencias? El autor nos señala varios caminos cargados de símbolos, metáforas, secretos que dibujan un escribir entre líneas. Y simultáneamente, en su franqueza habitual (parresia) destruye las cándidas construcciones –cual castillos de naipes- del liberalismo. Ciertamente, nuestra época que cubre un arco de circunstancias de casi doscientos años se encuentra atrapada en el horizonte del mundo tecnificado con su utopía de invernadero de confort. Ese mundo de producción sistematizada, que nos configura en el deseo de los objetos, nos impide pensar el ocaso, los espejismos y el miedo que nos envuelve. La plenitud, la estrategia y la valentía se convierten en ausentes en el mundo liberal de los objetos. El alma calla, crece el silencio y el miedo se impone. Atrapados en la privacidad del confort el individuo moderno como quimera dieciochesca vive en el hastío. Seguramente, las breves meditaciones intenten enfrentar la catástrofe de un espejo trisado imposible de reconstituir. Y como bien lo dice, inútil para petrificar a Medusa. ¿Hemos llegado al fin de las estrategias? O por el contrario, se abre un intersticio para pensar la política sin la punible influencia de una destrucción mutua garantizada. ¿Es posible un nuevo camino?

El destino, la gloria y la estrategia apuntan a romper con la liberal sociedad administrada. Pero, también, con las políticas de la antesala que se convirtieron en la administración de la política. En la opacidad de la corte, donde el juego de sombras acecha, se construyen nuevos arreglos enunciativos en las ruinas de una civilización derruida. Antes al contrario, la grandeza, el destino y la gloria necesitan insuflarse de las energías libidinales de la emancipación. La fortuna nos es esquiva. Aunque el coraje es necesario, urgente y apremiante en este inquietante momento de agobio, la solicitud de pensar contra las neutralizaciones nos fuerza a recuperar, a pensar y vivir el momento de la política. ¿Hablar sin temor? ¿O un nuevo juego de sombras? Aporía sin resolución aparente. Invocar las fuerzas simbólicas de las cavernas, para emplazar las energías germinales, nos convoca a ese transitar que imita el viaje del alma. Oscuro y brumoso, bello y agradable, es la mirada de quien participa de mundos incognoscibles. Quien camina hacia su destino conociendo que el sentido del mundo y la conversación profunda la hará con los condenados por la pasión de la política. Y sobre todo, conocerá que la adulación socava la potencia de la política convirtiéndola en un artificio de las bajas pasiones. Como ese miedo constitutivo, que funda en el interés de la acumulación, el horizonte de expectativas donde los objetos con su imperativa presencia gobiernan el mundo. Solo el cultivo de espíritus que piensen la imposible unidad puede contraponerse al mundo tecnificado. Pensar el espejo trisado y la verdad insondable es nuestra acuciante tarea. La meta jamás olvidada es aspirar la excelencia del alma humana. Quizás, este diálogo entre ausentes, sobre ese manuscrito que me llegó en las circunstancias más improbables sirva para iniciar una conversación con la humanidad.


Lea Fragmentos de un espejo de príncipes: 

https://sustraccion.wordpress.com/2017/06/11/fragmentos-de-un-espejo-de-principes-por-juan-antonio-hernandez/

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