Fragmentos de un espejo de príncipes. Por Juan Antonio Hernández

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Carl Schmitt, Alemania, 1888-1985

Por Juan Antonio Hernández

Estos fragmentos se encontraron entre los papeles de Carl Schmitt luego de su muerte en 1986. El lector tiene en sus manos su primera traducción en lengua castellana, un idioma entrañable para el maestro de “San Casciano”.

1) Acaso somos fragmentos de un dios que se deshizo. De allí estos fragmentos de un espejo de príncipes trizado, roto de manera irreparable, probablemente inútil para petrificar a la Medusa.

2) Los antiguos espejos de príncipes eran como un manual de esgrima, todo dependía, en definitiva, de aquel que empuñaba la espada. Donoso pensaba que como los reyes ya no eran posibles resultaba urgente combatir la tremenda amenaza de un pueblo armado de puñales.

3) Escoger entre la dictadura del sable o la del puñal. El noble de Donoso Cortés olvidó mencionar la tiranía del revólver disponible en su mitad del siglo XIX. Aunque para ser justos habría que agregar que no pudo anticipar la de la ametralladora y mucho menos la del arma nuclear.

4) “La política es destino”. Mientras que para nosotros este bello aforismo evoca, de inmediato, la decisión de lanzarnos a conquistar tierras ignotas, luego de quemar nuestras naves, para el liberalismo (que concibe la política como mera administración) la frase queda despojada de toda su potencia oracular o épica. El único destino que puede imaginar un liberal es el que concluye con la llegada puntualísima del metro de Londres a la estación más cercana al parlamento.

5) Deja que los melancólicos se planteen, de manera obsesiva y desde su radical impotencia, aquello de lo que “pudo haber sido y no fue”. El hombre de Estado no tiene tiempo para esos cursis lloriqueos. La política (o lo que es lo mismo: la decisión del político) por encima de cualquier otra cosa, es destino.

6) La virtud es la única fuente de la gloria.

7) El sueño de los liberales, una política sin enemigos, sin combate a muerte, se me asemeja al café descafeinado, a la cerveza sin alcohol, a esos tigres vegetarianos que solamente sonríen, en medio de la niebla de la marihuana, a los ecologistas de Greenpeace.

8) No te cuesta nada ser elegante a la hora de exterminar a tus enemigos

9) Dentro de la penumbra de la corte, dentro del claroscuro de ciertas horas que nadie puede prever, no hay nada más importante que saber quiénes son tus enemigos.

10) A veces el coraje no obtiene recompensa alguna, ni la gloria ni la fama.

11) No existe el poder sin la gloria. Cuando se rompe ese nexo lo que hay son fantasmagorías o reflejos vanos en un vasto salón de espejos rotos.

12) Que tu emblema siga siendo Quirón, mitad bestia, mitad hombre, maestro de héroes. Que en ese emblema aparezcas sosteniendo una espada con los grabados, exquisitamente dispuestos, de un zorro y un león. Pero jamás olvides que tu meta es aspirar a la excelencia de las almas de tus ciudadanos.

10) Toda decisión es, antes que nada, un abismo.

11) No creas que porque no tienes poder ya eres bueno.

12) Jamás seas como el bueno de Pier Soderini quien perdió Patria y Estado por temor a que se le recordase como cruel.

13) Poco antes de morir Maquiavelo contó que había tenido un sueño: había visto a un grupo de hombres de aspecto mísero y tras preguntarles quiénes eran, éstos le respondieron: somos santos y vamos camino al paraíso. Seguidamente vio a otro grupo, este compuesto de hombres de aspecto noble, debatiendo, con pasión, sobre problemas políticos; reconociendo entre ellos a grandes filósofos e historiadores de la Antigüedad, muchos de ellos autores de obras fundamentales sobre la política y el Estado. Maquiavelo también les preguntó sobre su identidad y ellos respondieron: somos los condenados al infierno. Apenas concluyó la narración onírica, “Il Machia” agregó con una sonrisa que preferiría, sin vacilaciones, irse al infierno.

14) El arte de la decisión se ha hecho, con el paso de los siglos, cada vez más necesario y su dominio cada vez más apremiante. Piensa que en la época de la juventud de Maquiavelo la artillería pasaba días enteros, incluso semanas, tratando de abrir una brecha en las murallas de las ciudades para abrir paso a los mercenarios. Hoy en día los misiles con ojivas nucleares lanzados desde Rusia pueden alcanzar territorio norteamericano en unos 33 minutos. Europa en unos cinco.

15) Conspira con la Fortuna en lugar de resistirla o eludirla.

16) En tu momento de mayor gloria no dejes de escuchar el susurro del esclavo que sostiene a tus espaldas los laureles: “Respice post te, hominem te esse memento” (“mira hacia atrás y recuerda que sólo eres un hombre”).

17) La música que se escuchaba en las cortes era parte esencial de la máquina del poder. Una máquina bien dispuesta para producir gloria y esplendor. Si quieres apreciar hasta qué punto el liberalismo ha corroído la majestad del poder, imagina, por ejemplo, los nobles sones del laúd en la corte de Carlos V y compáralos con el espanto de los ritmos del “country” que seguramente escuchaba Harry Truman, el hombrecito que decidió el bombardeo nuclear de Hiroshima.

18) Huye de los aduladores como si fuesen portadores de la Peste Negra. Rodéate de valientes y sabios. Preferiblemente de aquellos que sean las dos cosas a la vez.

19) Busca siempre a aquellos que de ser tan extremadamente orgullosos son incorruptibles. Son la sal de la tierra y, a veces, la gloria de las naciones.

20) En realidad el golpe de Estado es un mito elaborado por viejos beatos para justificar su impotencia. Reconoce que sólo hay relaciones de fuerzas y contingencias. Virtud y Fortuna.

21) No hay nada más digno de contemplar que un príncipe de virtud afortunada.

22) Rebélate siempre contra el hado y reclama la parte de gloria que te pertenece.

22) “La nave del Estado”, una antiquísima metáfora que, por desgracia, no puedo dejar de asociar al hundimiento del Titanic.

23) La cuestión decisiva de toda teoría política no es la de si el hombre es bueno o malo por naturaleza. En realidad nunca lo fue. Tucidides describe, con elegante laconismo, cómo un grupo de mercenarios masacró a toda una escuela de niños muy pequeños de manera absolutamente gratuita. El mal absoluto, radical, existe y no es una simple cuestión de historia de la teología preguntarnos si este mundo fue hecho por un demonio. En todo caso un demonio menor: la grandeza en la maldad es casi inexistente en este mundo.

24) La única justificación de tu poder es preparar el nacimiento de algo noble.

25) Que tu alma brille como un antiguo templo incendiado a medianoche por un niño.

26) Es muy probable que se haya roto para siempre todo vínculo entre Verdad, Belleza y Justicia. También es muy probable que nunca haya existido. Pero considera siempre la posibilidad de que la infinitud del tiempo permita, alguna vez, que lo roto o nunca enlazado pueda volver a unirse o finalmente fusionarse. No importa que esa fusión sea como la luz de un relámpago en medio de la más tremenda oscuridad.

* El “espejo de príncipes” fue un subgénero literario cuyo fin era enseñar el arte de gobernar a quienes iban a ser reyes.

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