Malfred Gerig: “China lidera una nueva globalización”. Entrevista por Juan Manuel Zerpa

A propósito del I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, convocado por la República Popular, el sociólogo Malfred Gerig asegura que estamos ante un actor global inédito en los últimos 60 años.

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 Fotografía: Jesús Gil

Por Juan Manuel Zerpa

Ultimas noticias, 16-05-2017.

Entre el domingo 14 y el lunes 15 de mayo los medios de comunicación centraron su atención en Beijing, China, donde se reunieron 29 Jefes de Estado y de Gobierno, así como más de 100 altos representantes internacionales. Ninguna iniciativa de país alguno en las últimas décadas acogió el apoyo de tantas naciones.

Para el sociólogo venezolano e investigador de la Escuela Venezolana de Planificación, Malfred Gerig, el I Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional demostró que China es un “actor global que quizá no existía desde Estados Unidos finalizando la segunda guerra mundial, que está convocando a muchos países con un plan de desarrollo regional” y que plantea transformar su propio modelo de crecimiento económico. En la ruta se encuentra 75% de las reservas de energía conocidas, 70 % de la población mundial y se genera un 55 por ciento del PIB mundial.

Una Franja, una Ruta: ¿la nueva globalización?

“La Franja y la Ruta tiene dos componentes”, explica Gerig, “la nueva ruta, un componente territorial; y un componente marítimo que se llama la nueva ruta de la seda del siglo XXI”.

El investigador precisa que en el primer caso de lo que se trata es de afianzar un vínculo que abarca desde las ciudades-fábricas chinas, al noreste del gigante asiático, hasta Europa. China es el principal socio comercial del viejo continente y busca “seguir siendo el principal proveedor de mercancías baratas a través de nuevas redes de ferrocarriles que van a salir desde ciudades chinas hasta Inglaterra, Polonia, Alemania y la misma España”.

Sin embargo, el analista explica que “el actual modelo de desarrollo chino está construido sobre la base de las exportaciones a Europa y Estados Unidos. Sin la demanda de sus mercancías baratas por parte de estos mercados, el crecimiento chino se viene en picada. Este crecimiento basado en la cantidad, no en la calidad, quieres ser transformado en términos de innovación y quizá sea una de las apuestas geopolíticas más importantes que hayamos vistos en la historia del capitalismo“.

Y aquí es donde aparece la segunda vertiente del megaproyecto anunciado por el presidente Xi Jinping en 2013 y relanzado este domingo: la ruta marítima de la seda que está orientada hacia el sureste asiático. “Es una ruta que lo que busca es crear cadenas de valor en la zona de mayor crecimiento mundial y amarrar todo los tigres asiáticos a una cadena de valor en torno a China”, asevera Gerig, quien destaca los primeros frutos de la franja y la ruta desde 2013 en África, donde “las empresas chinas se han posicionado por encima de las empresas europeas y estadounidenses debido a la cuantiosa inversión china”.

El único inversor que lo está haciendo a grandes términos, con un gran juego en términos de inversión, es China“, señala el experto, luego de constatar que Estados Unidos ha visto agotada su capacidad de obtener grandes ganancias por la vía de la deslocalización de fábricas hacia otros lugares con la intención de absorber mano de obra barata, característica propia de la globalización neoliberal iniciado en las últimas décadas del siglo XX. En este contexto Beijing viene a ocupar el espacio dejado por EEUU y Europa a través de una “nueva globalización”.

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Xinhua/Rao Aimin

La sombra del Plan Marshall

Pese a reconocer que el modelo de desarrollo chino no representa una alternativa frente al capitalismo, Malfred Gerig considera importante subrayar la singularidad del programa económico del dragón asiático y las oportunidades que podría ofrecer en un momento de pobre desempeño por parte del comercio internacional.

“China está invirtiendo en infraestructura, redes ferroviarias y de comunicación. China hace préstamos que no están sujeto a las reglas fijas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial; presta mucho dinero que quien lo recibe puede hacer uso de él en cuanto a un plan desarrollo propio. Para que le presten el dinero no tiene que calcar el modelo de desarrollo chino. Sin que ello quiera decir que los capitales chinos no tiene intereses y no están en esos territorios orientados a obtener beneficios”, coteja.

Consultado sobre si esa inversión abundante y flexible por parte de China no es sino un modo de financiar el consumo de sus propias mercancías en esos países, por tanto una política que profundiza la dependencia y el subdesarrollo en las periferias de la economía global, Gerig reconoce que “la dependencia es un problema de productividad. En primera instancia, siempre y cuando se relacionen países que tienen niveles de productividad distintas, va a ver una dependencia a favor del país que tiene la mayor productividad”.

Sin embargo nota que buena parte de las inversiones chinas se realizan a través de proyectos industriales y de infraestructura en naciones con una posición desfavorable en el concierto mundial. Este factor se traduce en el crecimiento del Producto Interno Bruto de esos países y en la posibilidad de una gestión productiva de los recursos.

Gerig hace una ligera distinción entre las visiones del presidente Xi y del primer ministro chino, Li Kequiang. Este último lidera una propuesta orientada hacia el crecimiento económico por vía del desarrollo tecnológico y la innovación.  Para el estudioso, el verdadero dilema ahora es “hasta qué punto China puede llevar a los países donde sólo está invirtiendo en infraestructura y capitales, innovación y aumento de las cadenas de valor“.

Cuestión ausente durante la implementación por parte de Washington del llamado Plan Marshall para apoyar la reconstrucción de Europa luego de la segunda guerra mundial y como antídoto a la tentación soviética.

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Fotografía: Jesús Gil

Outside latinoamericano

La mayoría de los países latinoamericanos estuvieron presentes en el I Foro para Cooperación Internacional convocado por China. Se destacó la asistencia de los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y de Chile, Michelle Bachelet. Ambos mandatarios alabaron las bondades del proyecto chino y abogaron por una mayor apertura comercial. “Se trata de naciones con costas pacíficas, que históricamente han tenido relaciones con China”, indica el seminarista de la EVP.

Datos de la Comisión Económica para América Latina, Cepal, reflejan que los flujos comerciales entre la región y el gigante asiático han dando un salto cuantitativo en las últimas dos décadas. Sin embargo ese vínculo sólo ha agudizado el papel del continente como exportador de materias primas, constata Gerig, quien advierte que una relación distinta con el nuevo atractor de la economía mundial únicamente será posible desde una postura común latinoamericana. “No podemos participar en este gran juego geoeconómico si no creamos cadenas de valor regionales orientadas a la innovación” y no en las ventajas competitivas de cada nación, “como se plantea de nuevo con mucha fuerza debido a la balcanización política del continente”.


Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/internacionales/entrevista-china-lidera-una-nueva-globalizacion/

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